Gremios de transporte en Chile calificaron la noticia de sorpresiva y como un golpe a la economía local. Se prevén aumentos en las tarifas.
El presidente de la Confederación Nacional del Transporte de Carga Terrestre, Sergio Pérez, recibió con sorpresa el anuncio por parte del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, del alza de combustibles.
“Si hay una subida en el valor del diésel, los generadores de carga, los que nos entregan la carga, tienen que tener la responsabilidad de ayudar a los camioneros de Chile, porque el insumo petróleo es el 30% o 40%, depende de la actividad, de los costos de operación. Así que nosotros tomamos con algún grado de preocupación, pero también entendemos que tanto el Ejecutivo como el Parlamento tendrán que ayudar a resolver este grave problema”, dijo en entrevista con medios televisivos locales.
“Nosotros siempre hemos tenido tranquilidad y hemos manifestado con energía. Vamos a seguir manteniendo la tranquilidad, pero necesitamos que haya soluciones concretas para que no se vea afectado la actividad que es muy fundamental para el funcionamiento de la nación”, agregó.
Por su parte, Carolina Navarrete, presidenta del gremio de buses interurbanos, calificó la medida como “un golpe tremendo”: “Es un golpe fuertísimo al bolsillo de todas las personas y de la industria en sí. Un pasaje hoy día con un alza de $570, la verdad que eso va a impactar directamente en un porcentaje. Por ejemplo, en un pasaje que va de Santiago a Puerto Montt, que hoy día cuesta $25 mil pesos aproximadamente, estaría subiendo un 50%, debería estar en 38 mil pesos el pasaje”.
Navarrete detalló que, por cada $100 de alza en el diésel, los pasajes podrían subir hasta $2.000.
Mientras que el dirigente de la Confederación Nacional de Taxis Colectivos de Chile, Héctor Sandoval, advirtió que a pesar de las medidas de subvención planteadas por el Gobierno ante esta alza, no son suficientes para evitar un alza en las tarifas.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció un alza de $370 por litro en la gasolina de 93 octanos y de entre $570 y $580 en el diésel. Lo que buscaría alinear los precios locales con los valores internacionales.
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El Gobierno anunció una serie de medidas para tratar de paliar el alza, centradas todas en ayudas al trasporte terrestre, uno de los gremios más poderosos en una economía que ante la escasez de trenes depende de los camiones para el suministro del país.
Las medidas comprenden “una subvención de 100.000 pesos (unos 90 dólares) mensuales para taxis y taxis colectivos mientras dure la contingencia por hasta seis meses” que debe tramitar el Congreso, la apertura de “una nueva línea de financiamiento para que taxis y colectivos accedan a un crédito preferencial para la renovación de flota, promoviendo la electromovilidad”.
Además, “la suspensión transitoria del crédito diferenciado al impuesto específico que hoy tienen las empresas no transportistas, aplicándoles el régimen de los transportistas”, que tramitará el legislativo.
También se congelarán “las tarifas del transporte público en la capital hasta el 31 de diciembre de 2026” y “se proveerá a las regiones de un monto igual de recursos para que estas adopten apoyos similares a la locomoción colectiva, que permitan congelar la tarifa hasta fin de año”.
En cuanto a la energía, solo se aportan ayudas a la parafina, cuyo precio “bajará a niveles de febrero de 2026 y se mantendrá congelado durante el otoño y el invierno”.
De esta manera, “se enviará un proyecto de ley de discusión inmediata al Congreso para reponer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo desde 5 millones de dólares actuales a 60 millones de dólares”, se comunicó.
El Gobierno prometió que “trabajará junto a los gremios de transportistas para aplicar medidas de seguridad para el transporte de carga en ruta y sitios de descanso”, ante el temor de que se puedan producir protestas populares.
