Jorge Quiroz informó que la gasolina de 93 octanos subirá en $370 por litro y el diésel, entre $570 y $580. Además, el gobierno aplicará siete medidas para contener el efecto económico del conflicto en Medio Oriente. “Me habría encantado heredar otra situación”, afirmó Quiroz, sobre el margen fiscal que dejó el gobierno anterior.
Chile enfrenta uno de los mayores ajustes en el precio de los combustibles en décadas. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones en el mercado del petróleo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció un alza de $370 por litro en la gasolina de 93 octanos y de entre $570 y $580 en el diésel, una medida excepcional que busca alinear los precios locales con los valores internacionales.
La decisión responde a un escenario que la autoridad calificó como “histórico”, no solo por la magnitud del alza, sino por su velocidad y origen. En apenas tres semanas, el diésel ha aumentado un 60% y la gasolina un 30% en los mercados globales, una dinámica que no se observaba desde las crisis energéticas de la década de 1970, cuando los shocks de oferta redefinieron el equilibrio económico global.
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A diferencia de otros ciclos recientes, el actual incremento responde a un shock simultáneo de oferta y riesgo geopolítico. El conflicto en Medio Oriente y el bloqueo iraní en el estrecho de Ormuz —una de las principales rutas de transporte de crudo del mundo— han generado un efecto inmediato sobre los precios internacionales, elevando la volatilidad y reduciendo la capacidad de amortiguación de países importadores de energía como Chile.
Herencia del gobierno anterior
Este contexto global encuentra al país con un margen fiscal más estrecho. El ministro defendió la decisión como una medida necesaria, aunque impopular, y la vinculó directamente con la situación fiscal dejada por el gobierno de Gabriel Boric.

“Me habría encantado heredar otra situación”, afirmó en una serie de entrevistas televisivas emitidas la noche de este lunes. El secretario aludió así al estrecho margen con que hoy operaría el Estado.
Según explicó Quiroz, la deuda pública ha aumentado en US$40 mil millones en los últimos cuatro años, mientras que los ahorros fiscales se han reducido a la mitad. Mantener el esquema de alzas graduales implicaría un costo cercano a US$140 millones semanales, una cifra que el gobierno consideró insostenible.
En ese contexto, el ministro defendió la decisión como una medida necesaria, aunque impopular. “Mi rol no es ser popular”, advirtió, al subrayar que su tarea es resguardar las finanzas públicas y evitar que el costo del shock externo siga escalando.
Frente a este escenario, el Ejecutivo acompañó la medida con un paquete de mitigación orientado a contener el impacto en los hogares y sectores productivos. Las principales medidas son:
- Congelamiento de la tarifa transporte público en el sistema Red de Santiago hasta el 31 de diciembre de 2026.
- Recursos a regiones para contener alzas en la locomoción colectiva.
- Reducción y congelamiento del precio de la parafina, que volverá a niveles de febrero de 2026 durante otoño e invierno.
- Subsidio de $100 mil mensuales por hasta seis meses para taxistas y colectiveros.
- Créditos preferenciales para electromovilidad, para renovación de flotas de taxis.
- Medidas estructurales para camioneros, enfocadas en seguridad y operación, sin subsidio directo.
- Fin temporal de beneficios tributarios al combustible para industrias no transportistas.
En paralelo, el gobierno enviará un proyecto de ley para fortalecer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo (Fepp), elevándolo desde US$5 millones a US$60 millones, en un intento por recuperar herramientas de contención frente a futuros shocks.
