Tras su rotura de ligamento hace casi un año, quiere pelear el oro en los Panamericanos y recuperar su ranking mundial. A los privados y el sector público solo les pide más apoyo para el deporte.
En noviembre de 2025 la deportista de alto rendimiento, la karateca Valentina Toro, disputaba en el tatami cuando, pese a salir caminando, se cortó el ligamento cruzado anterior. Fue operada de urgencia y entonces dijo “ahora el combate es en otro tatami”.
Pero la resiliencia de la joven de solo 26 años, la llevaría a caminos insospechados. En su primer listado de 30 under 30, Forbes la seleccionó como uno de los nombres que están cambiando la mirada de Chile en diversas disciplinas. Y construyendo futuro.
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Y el jueves tuvo su revancha deportiva. Valentina Toro peleó el oro en los en la prueba de kumite -55 kg y sumó la medalla de oro número 37 para el Team Chile.
Pero para ella es más que eso. Es el fin del proceso más difícil de su carrera, y de su corta vida. En el que asegura el apoyo de sus padres y su equipo fue clave.
“Gracias a ellos soy la persona que soy hoy. Y gracias a ellos por el corazón guerrero para salir adelante con cualquier obstáculo que se ponga. Y agradecerle a todo mi equipo. Me subo a recibir la medalla sola, pero el proceso tan difícil que viví siempre lo viví acompañada y eso lo valoro mucho”, dice a Forbes Chile por teléfono, mientras de fondo se escucha que aun permanece en el gimnasio que coronó su revancha.
– ¿Qué tan importante es este triunfo en la mirada de entender tu carrera como deportista? Esto porque imagino que tras la lesión en algún momento te replanteaste todo.
– Este es un triunfo muy importante en mi año de regreso a los tatamis, que fue durísimo. Una lesión muy dura, me costó incluso llegar a este torneo. Me subí al avión a Rosario dos o tres semanas antes, peleando un clasificatorio en Chile que tuve que ganar para poder estar acá. Entonces ya estaba muy contenta con mi participación y con un oro, tiene un sabor distinto. Sentí que estoy de vuelta. Aún nos queda mucho trabajo. Yo voy por mucho más. Nos queda todo el otro año para recuperarme aún mejor para los Juegos Panamericanos y el trabajo llega hasta allá con kinesiología y todo.
– Más allá de esta medalla, ¿cómo evalúas el apoyo que has recibido como deportista?: lo bueno, lo malo y lo feo.
– Yo estoy en un escenario bastante bueno. Como he tenido medallas en megaeventos y de oro han hecho que mi apoyo sea muy bueno. El karate, por lo general, también ha tenido muchas medallas, por lo que tiene harto financiamiento, pero claro, al ver otros escenarios, como es el de los karatecas juveniles, obviamente podría ser mucho mejor el apoyo hacia ellos, pero sé que cada vez se buscan formas para mejorar, a través ya sea del IND o del mismo Comité Olímpico. Cuando yo era chica no existía ni el programa Promesas Chile. Sí, a comparación de otros países de Sudamérica, somos uno de los mejores en apoyo a los deportistas, pero obviamente puede mejorar mucho más.

FOTO: Santiago Bahamonde. Team Chile.
– Tú además estudias. ¿Es compatible el alto rendimiento con ello?
– Sí. Bueno, terminé mi carrera el año pasado, egresé y con la tesis ya estoy lista. Pero sí, es posible llevar ambas cosas, pero es durísimo, muy duro. Hay que sacrificar harto. Las horas de sueño, las salidas, la vida familiar. Yo, cuando estaba en plena carrera universitaria y compitiendo, no veía a nadie. Entrenaba y estudiaba nada más.
– ¿Ves una profesionalización del Team Chile en general?
– Totalmente. Somos muchos los deportistas dedicados hoy en día 100% a nuestro deporte. Y es lo mejor que podemos hacer para tener buenos resultados, y qué bueno que podamos entregarle eso a cada uno de nuestros deportes. Y lo veo en general con todo el Team Chile.
– ¿Qué avizoras en el futuro y cuáles son tus proyectos?
Con este oro me gané la clasificación directa a los Juegos Panamericanos de Santiago y claramente me gustaría revalidar mi medalla de oro. También el otro año tenemos mundial, y me gustaría ir por mi revancha, ya que en el mundial que me lesioné quedé quinta, y también retomar mis lugares en el ranking mundial, que bajé bastante por mi lesión. Obviamente, terminar mi carrera.
– ¿Qué le dirías o pedirías a las autoridades en cuanto al fomento del deporte en jóvenes y niños?
-Les pediría más financiamiento, sobre todo en edades tempranas. Hay muchos jóvenes que no pueden viajar a ciertos países, porque lamentablemente los recursos son limitados. Y con eso debe jugar cada federación, cada Comité Olímpico. Y más cultura deportiva. Que se valore el deporte. A veces dicen: “El deporte no sirve para nada, hay que poner plata solo en seguridad y salud”. Y la verdad es que no, el deporte salva muchas vidas, saca gente de la delincuencia, saca gente de la droga. Entonces, no hay que desvalorizarlo. Sería muy bueno que a futuro podamos tener también más beneficios al momento de nuestro retiro. Que se respete el hecho de haber sido deportista de alto rendimiento y lo que se le entregó al país.
– ¿Y a las empresas?
– Que se la jueguen más por nosotros. Si bien hay hartos deportistas en Chile que tienen apoyo de la empresa privada, que también apuesten por los más jóvenes. Son pocos los que tienen sponsor y a mí me habría encantado cuando chica que las marcas que tengo hoy hubieran llegado en una edad más temprana. Al principio es difícil visibilizarse. Hoy en día, para los deportistas es aún más difícil porque las empresas apoyan a los influencers y se entiende, pero que no dejen de ver en los deportistas el buen ejemplo que somos. Hoy día eso crea más valor que números en Instagram. Así que apuesten por nosotros, que se atrevan, que vengan a ver deporte, que conozcan a las nuevas generaciones. Y ojalá podamos así profesionalizarnos aún más. Porque hoy yo puedo vivir del deporte gracias a mi beca Proddar, pero puedo darle mucho más enfoque gracias a todas las marcas que tengo.
– ¿Qué mensaje le darías a tu familia y a tu equipo?
– El mensaje para ellos es un beso gigante a mi mamá y mi papá. Son quienes más admiro en el mundo. Gracias a ellos soy la persona que soy hoy. Y gracias a ellos por el corazón guerrero para salir adelante con cualquier obstáculo que se ponga. Y agradecerle a todo mi equipo. Me subo a recibir la medalla sola, pero el proceso tan difícil que viví siempre lo viví acompañada y eso lo valoro mucho.
