El cirujano plástico, investigador y cofundador de Clínica Áurea desarrolló RAFT® (Rectus Abdominis Fat Transfer), una técnica de contorno corporal nacida de la práctica clínica chilena que hoy se presenta, estudia y aplica en congresos de la especialidad en Europa y Estados Unidos.

La idea nació en pabellón, a mitad de una cirugía. Mientras realizaba una intervención de contorno corporal, el doctor Stefan Danilla se detuvo en una pregunta de apariencia simple: si la transferencia de grasa se usaba de forma habitual para dar volumen a glúteos, pectorales o deltoides, ¿por qué nadie la aplicaba a los músculos rectos del abdomen?

De esa inquietud surgió RAFT® (Rectus Abdominis Fat Transfer), una técnica que combina lipoabdominoplastía, liposucción de alta definición y transferencia estratégica de grasa hacia los músculos abdominales. El procedimiento permite obtener un abdomen atlético y natural incluso en pacientes que requieren una abdominoplastía tradicional, un grupo para el que la definición muscular era hasta entonces un objetivo fuera de alcance.

Danilla, especialista en Cirugía Plástica Reparadora y Estética de la Universidad de Chile, especialista en cirugía general y epidemiología clínica, diseñó la técnica para trabajar con la anatomía de cada paciente, no contra ella. Nada de resultados estándar ni musculaturas dibujadas. “Las mejores cirugías son aquellas que nadie nota, pero todos perciben”, señala. La frase resume el criterio que guio el desarrollo del método.

Del pabellón a los congresos

La técnica despertó interés entre especialistas extranjeros por integrar definición muscular, armonía corporal y seguridad quirúrgica en un solo procedimiento. Con el tiempo se incorporó a congresos científicos, cursos de perfeccionamiento y encuentros académicos en distintos continentes, y ha recibido premios a la innovación científica en congresos de Europa y Estados Unidos.

Más allá de los reconocimientos, el alcance de RAFT® se mide en la adopción de sus principios por cirujanos de otros países, algo poco frecuente para una técnica desarrollada íntegramente en Chile.

Para Danilla, ese recorrido es una de las mayores satisfacciones de su carrera. “No se trata solamente de una técnica. Se trata de generar conocimiento y contribuir a que la cirugía plástica continúe evolucionando en beneficio de los pacientes”, explica.

La mayoría de ese trabajo se desarrolla hoy en Clínica Áurea, el centro de cirugía plástica, dermatología y medicina estética que cofundó en Santiago junto a la cirujana Montserrat Fontbona, donde convergen práctica clínica, investigación y formación de especialistas.

Ciencia, investigación y docencia

La trayectoria de Danilla se sostiene en tres frentes que rara vez coinciden en un mismo cirujano: la práctica clínica, la investigación y la formación de especialistas. Magíster en Ciencias Médicas con mención en Epidemiología Clínica, fue jefe del programa de formación de especialistas en cirugía plástica de la Universidad de Chile, integra el equipo educativo de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) y es editor de cirugía corporal de Aesthetic Surgery Journal, una de las publicaciones de referencia de la especialidad.

Sus investigaciones han estudiado el impacto de la cirugía plástica en la calidad de vida de los pacientes y han contribuido a documentar mejoras en bienestar y autoestima asociadas a determinados procedimientos. Esa combinación de evidencia, experiencia clínica y vocación docente fue la que permitió que RAFT® saliera de los pabellones y entrara al circuito académico internacional.

Una pregunta que sigue abierta

Las grandes innovaciones médicas suelen asociarse a centros de investigación de Estados Unidos o Europa. La historia de RAFT® muestra que también pueden nacer en un pabellón de Santiago, de la observación clínica y de la disposición a cuestionar lo establecido.

Lo que comenzó como una pregunta a mitad de una cirugía es hoy una técnica premiada y discutida en los congresos de la especialidad, y el trabajo continúa donde empezó: en pabellón. La primera pregunta nació ahí. La siguiente, probablemente, también.