La familia detrás de una de las firmas pioneras de la asesoría previsional en Chile lanza una marca de gestión patrimonial integral: previsión, inversiones, seguros, salud y soporte tributario bajo una sola estrategia, para un segmento que la banca atiende por partes. Administra cerca de $300.000 millones para unos 2.000 clientes.

El patrimonio de un ejecutivo chileno típico vive repartido. El APV en una administradora, los fondos en la corredora de un banco, los seguros con un corredor aparte, alguna cuenta en dólares abierta después de 2019, y ningún responsable de que todo eso apunte en la misma dirección. No es descuido: es diseño. “Los bancos tienen sociedades distintas para cada objetivo. La corredora trabaja distinto a la banca; por ley no conversan. No existe una persona que sea tu asesor previsional y además de inversiones”, explica Guillermo Cruz, gerente comercial corporativo de Grupo CRUZ.

Sobre esa descoordinación se construye Lascar Wealth Management, la marca de gestión patrimonial con la que la familia Cruz sale a disputar un espacio que hasta ahora tenía dos extremos: la banca masiva y automatizada por un lado, el family office reservado a grandes fortunas por el otro. “Esa es la promesa de Lascar WM: que exista coherencia en tus decisiones de inversión”, resume Cruz.

Un family office para todos

Lascar WM se define como “un family office para todos”: llevar el estándar de asesoría integral de los grandes grupos económicos a ejecutivos y profesionales con patrimonios medianos. El modelo junta en una sola estrategia el mundo previsional, las inversiones, los seguros y la salud, y opera con arquitectura abierta: sin productos propios ni exclusividades, la firma trabaja con instituciones especializadas en cada frente, desde las estrategias previsionales de largo plazo hasta la renta variable y la protección. Cobra cuando la asesoría se ejecuta, vía comisiones de seguros o inversiones, y actúa como corredora de seguros y asesora de inversiones reguladas ante la CMF.

Una sola cartola

El servicio descansa en infraestructura propia. Una plataforma desarrollada por el área de TI del grupo, liderada por Alfredo Cruz hijo, ingeniero civil informático, se conecta con los sistemas de cada institución y consolida a diario las posiciones del cliente en una sola cartola, con su distribución por tipo de activo, riesgo y moneda. Un área de estudios, a cargo de Arturo Curtze, analista senior, sintetiza los análisis de los distintos partners en una tesis de inversión interna y neutral. Y cuando la estrategia exige especialidades que la firma no tiene en casa, como estructuras sucesorias o tributarias, trabaja con expertos externos o con el abogado del propio cliente, “manteniéndonos en la mesa de discusión”, dice Guillermo Cruz.

La oferta se extiende también a la diversificación internacional. La demanda por cuentas en dólares y estructuras offshore se disparó tras el estallido social de 2019, y Lascar WM la atiende mediante partners internacionales que dan acceso a plataformas globales desde montos alcanzables para su segmento.

Treinta años antes del lanzamiento

La marca es nueva; el oficio no. Detrás de Lascar WM está la firma que Alfredo Cruz fundó en 1991, cuando —ingeniero civil mecánico, 36 años, tres hijos— se encerró un año a estudiar el Decreto Ley 3500 antes de vender una sola asesoría. “Mientras tanto, mi mamá vendía huevos y hacía jardines. De verdad que la tenían difícil”, recuerda su hijo. El punto de partida fue un plan de retiro del Banco Central de Chile: entre numerosos postulantes, el gerente de recursos humanos lo eligió porque fue el único que no habló de comisiones, sino de si al afiliado le convenía jubilarse y qué necesitaba saber para decidir.

Ese enfoque educativo lo convirtió en pionero de la educación previsional en Chile. Y cuando la reforma al mercado de capitales de 2000-2001 abrió el Ahorro Previsional Voluntario más allá de las AFP, sus asesorados le pidieron el paso siguiente: “No querían ir donde otros. Querían que él les administrara”, cuenta Guillermo Cruz. La segunda generación entró en 2008, el mismo año en que la reforma previsional obligó a los asesores a certificarse y depuró el mercado hasta dejar cuatro o cinco entidades acreditadas en el país. Hoy el grupo suma 85 colaboradores, y la reorganización bajo el holding Grupo CRUZ dejó los giros ordenados: la sociedad original de Alfredo Cruz aporta el soporte previsional regulado dentro de la estrategia que Lascar WM encabeza.

La lógica del volcán

El punto de partida de la nueva marca no es menor: alrededor de $280.000 millones administrados en activos locales y otros $15.000 millones en plataformas internacionales, unos 2.000 clientes activos y una cartera donde las cotizaciones voluntarias pesan cerca del 60%. El plan es crecer sobre esa base hacia el segmento que la banca no alcanza a atender de forma personalizada.

El nombre elegido anticipa cómo piensan ese futuro. “Láscar es el volcán más activo del norte de Chile. Representa un equipo activo totalmente para sus clientes”, explica Guillermo Cruz. Pero la lectura que la familia prefiere es la otra: después de cada erupción, la tierra queda más fértil. “Las crisis —económicas, personales— siempre las vamos a tener. Pero con un buen acompañamiento, la tierra siempre puede ser más fértil para el patrimonio de nuestros clientes”. La industria financiera, cree, se seguirá digitalizando y automatizando; la asesoría que viene será cada vez más tecnológica. La apuesta de los Cruz es que, incluso entonces, la estrategia seguirá necesitando a alguien sentado del mismo lado de la mesa.