Fundada por Maite Navarro tras su experiencia en proyectos de ciudades sustentables en Estados Unidos, la compañía integra sistemas de deshidratación y secado para tratar residuos orgánicos en origen, transformando un costo operativo en un subproducto con valor para sectores como la acuicultura, los alimentos y la agricultura.
En la industria salmonera chilena, segundo productor mundial después de Noruega, las pisciculturas de agua dulce generan diariamente grandes volúmenes de residuos orgánicos: fecas, alimento no consumido, lodos de biofiltros. El protocolo habitual consiste en almacenarlos y trasladarlos en camiones autorizados hacia sitios de disposición final. Un proceso costoso, dependiente de terceros y con riesgos ambientales que se agravan en verano o en zonas remotas del sur del país.
Circular Solutions, empresa chilena fundada por la ingeniera Maite Navarro, propone una lógica distinta: tratar esos residuos directamente donde se producen y convertirlos en subproductos reutilizables. La compañía integra tecnología noruega de deshidratación y secado que permite revalorizar residuos orgánicos industriales sin uso de químicos, reduciendo costos logísticos, emisiones de olor y dependencia de la cadena de disposición externa.
De Estados Unidos a Chile: una visión que faltaba
La trayectoria de Navarro tiene un punto de inflexión fuera de Chile. Durante su experiencia profesional en Estados Unidos, vinculada a iniciativas de ciudades sustentables, conoció de cerca modelos donde la economía circular, las energías renovables y la eficiencia de procesos no eran conceptos teóricos sino prácticas integradas en la operación cotidiana de industrias y municipios.
“Ahí entendí que el crecimiento económico y el desarrollo sostenible no podían ir separados. Un desarrollo responsable exige modelos productivos capaces de generar valor económico sin comprometer el bienestar de las personas ni el entorno”, explica Navarro.
A su regreso, se encontró con un escenario diferente: procesos productivos donde las problemáticas ambientales se abordaban de manera reactiva, especialmente en industrias que generan residuos orgánicos de forma constante. “Ahí nace la idea de Circular Solutions: acercar soluciones reales, eficientes y tecnológicamente probadas que permitan incorporar sostenibilidad de manera concreta dentro de la operación industrial”, señala.
Tratar en origen: cómo funciona el modelo
El diferencial de Circular Solutions es operacional antes que discursivo. La empresa se integra al proceso productivo del cliente ofreciendo soluciones de deshidratación y secado —por separado o combinadas— según las características de cada planta. Los sistemas operan de forma cerrada hidráulicamente, lo que elimina prácticamente las emisiones de olor y los vectores contaminantes.
En la práctica, esto significa que una planta acuícola deja de acumular residuos a la espera de camiones y comienza a procesarlos en tiempo real. El resultado es un subproducto seco o deshidratado que puede destinarse como ingrediente para compostaje o aplicarse directamente en predios agrícolas, aprovechando los nutrientes que de otro modo se perdían en la cadena de disposición.

“Lo que antes era visto únicamente como un costo operativo y ambiental, hoy puede reincorporarse a nuevos procesos productivos bajo una lógica mucho más circular y sostenible”.
“Más que gestionar residuos, ayudamos a que las empresas incorporen economía circular dentro de su operación diaria y comiencen a ver estos residuos como una oportunidad y no solo como un problema”, afirma Navarro. La propuesta se extiende a sectores como la industria cervecera, las plantas de alimentos y el tratamiento de aguas residuales.
Un mercado que avanza, pero con barreras pendientes
Navarro reconoce que Chile ha avanzado considerablemente. Sectores como la acuicultura y la industria alimentaria operan bajo estándares internacionales cada vez más exigentes, lo que ha empujado una mayor preocupación por la sostenibilidad. Sin embargo, identifica barreras que persisten: “Muchas veces las empresas entienden perfectamente el problema y conocen las soluciones, pero aún cuesta priorizar proyectos donde el retorno no es solamente económico, sino también ambiental, operacional y social”.
Aun así, observa un cambio de mentalidad en aquellas compañías que han comenzado a entender la sostenibilidad no como una tendencia pasajera, sino como un factor de competitividad a largo plazo. Es en ese segmento donde Circular Solutions encuentra su mercado natural y sus mayores oportunidades de crecimiento.
Sostenibilidad como decisión industrial
La proyección de Circular Solutions apunta a expandirse a nivel latinoamericano y europeo, pero Navarro enmarca el éxito en términos que trascienden el crecimiento comercial. “Me gustaría sentir que ayudamos a cambiar una manera de pensar. Que los residuos dejen de verse solamente como algo que hay que eliminar y comiencen a entenderse como recursos que todavía tienen valor”, reflexiona.
También reivindica una dimensión personal de su liderazgo: como mujer al frente de una empresa tecnológica en una industria predominantemente técnica y operacional, busca abrir espacio para que más profesionales aporten miradas diversas a la intersección entre innovación, industria y medio ambiente.
En un contexto donde la regulación ambiental se endurece y los mercados internacionales exigen trazabilidad en la gestión de residuos, empresas como Circular Solutions plantean una pregunta que cada vez más industrias en Chile deberán responder: si la tecnología para tratar residuos en origen ya existe y está probada, ¿cuánto sentido tiene seguir externalizando el problema?
