Con una valorización de US $850 millones tras su ronda Serie B y presencia en cinco mercados, la compañía liderada por Jaime Arrieta integra hoy gestión de personas y servicios financieros en un solo ecosistema. Todo con un objetivo que no ha cambiado desde el primer día: que las empresas de la región puedan construir lugares de trabajo más felices.
En el ecosistema tecnológico de América Latina, el software de recursos humanos ha dejado de ser un complemento administrativo para convertirse en una pieza estratégica del crecimiento empresarial. Pocas compañías ilustran esa transición mejor que Buk. Fundada en Chile y presente hoy en cinco países, la plataforma integral de gestión de personas alcanzó una valorización de US$ 850 millones en su ronda Serie B. Los números son relevantes, pero para su fundador y CEO, Jaime Arrieta son consecuencia, no el objetivo.
Detrás de ese número hay una visión que, Arrieta reconocido entre “Los 26 del 26” de Forbes, ha sostenido desde el primer día: que cuando las empresas gestionan bien a sus personas, todo lo demás mejora.
De la nómina a la experiencia integral
Lo que hoy es una plataforma con alcance regional, comenzó como una solución de nómina. Pero Arrieta entendió temprano que pagar sueldos era solo la superficie de un problema mucho más profundo. La gestión de personas abarca desde la selección y el onboarding hasta el desarrollo profesional, el clima laboral y los beneficios. Tener esas funciones dispersas en herramientas distintas significa tomar decisiones sin información completa, y eso tiene un costo real para las personas.
“Nuestro propósito siempre ha sido crear lugares de trabajo más felices”, explica Arrieta. “El crecimiento que hemos tenido nos confirma que las empresas en Latinoamérica entienden cada vez más que invertir en sus personas es lo que realmente mueve la aguja”, agrega.
Esa apuesta por la integralidad se traduce en una plataforma que centraliza todo el ciclo del colaborador en un solo ecosistema, permitiendo a los equipos de recursos humanos tomar decisiones basadas en datos en tiempo real en lugar de reaccionar ante problemas cuando ya es tarde.
La convergencia entre RR.HH. y finanzas
La siguiente frontera que Buk ha decidido cruzar es la que separa la gestión de personas de los servicios financieros. En 2025, la compañía adquirió Bemmbo, una startup especializada en gestión financiera, con un objetivo concreto: facilitar la vida de los colaboradores y de las áreas de administración permitiendo que las empresas gestionen pagos de beneficios y gastos de forma automatizada y centralizada.
Hoy, esa solución vive dentro del ecosistema Buk como un software de gestión de pagos y cobranza que centraliza las cuentas por pagar y por cobrar en un solo lugar. Las empresas pueden automatizar pagos a proveedores, gestionar rendiciones y automatizar la cobranza con recordatorios personalizados y conciliación bancaria inteligente, todo integrado con los principales ERPs del mercado.
“Para seguir creando valor para nuestros clientes, identificamos que era clave expandir hacia nuevas áreas. El mundo de las finanzas se relaciona mucho con la gestión de personas: al final, son los mismos equipos gestionando los mismos procesos. Tiene todo el sentido que estén en un mismo lugar”, señala Arrieta.
Competir en HR Tech en Latinoamérica contra jugadores globales exige algo que ningún software extranjero puede replicar fácilmente: conocimiento profundo de las complejidades regulatorias y culturales de cada mercado. Buk opera con equipos locales en Chile, México, Perú, Colombia y Brasil, lo que le permite adaptar su plataforma a las particularidades laborales, tributarias y operativas de cada país.
Con los US$ 50 millones levantados en la Serie B, la compañía está acelerando su penetración en esos mercados clave. Pero Arrieta insiste en que la meta es la consolidación como la plataforma número uno de gestión de personas en la región.
“Los levantamientos de capital son un medio para un fin. Para nosotros es un reconocimiento al trabajo bien hecho, y una prueba de que el talento de nuestra región puede competir de igual a igual con cualquier empresa internacional. Pero nuestro foco está en otra parte: en seguir construyendo la mejor plataforma para las personas que trabajan en Latinoamérica. Si hacemos bien nuestro trabajo, lo demás es consecuencia”, afirma.
Tecnología al servicio de la felicidad organizacional
En un contexto donde la inteligencia artificial y la automatización redefinen industrias enteras, la pregunta sobre el lugar del factor humano se vuelve inevitable. En Buk, la respuesta es clara: la tecnología no está para reemplazar a las personas, sino para liberarlas. La automatización se encarga de las tareas administrativas repetitivas, la burocracia de la nómina, las rendiciones, los reportes, para que los líderes de recursos humanos puedan dedicar su tiempo a lo que realmente mueve la aguja: el bienestar, el clima laboral y el desarrollo del talento.
“La tecnología tiene que liberarte, no reemplazarte. Si el software se encarga de la burocracia, los líderes pueden enfocarse en lo que realmente importa: que su gente esté bien, que crezca y que quiera quedarse”, sostiene Arrieta.
La infraestructura de la cultura empresarial
La ambición de Buk trasciende la categoría de software de recursos humanos. Arrieta describe la visión de largo plazo en términos de infraestructura: que Buk sea la capa tecnológica sobre la cual cada empresa en Latinoamérica construya su cultura organizacional. No solo una herramienta para gestionar procesos, sino el sistema operativo de la experiencia del colaborador.
Los números hablan por sí solos: cinco mercados, US $850 millones de valorización y una plataforma donde la inteligencia artificial ya no es una promesa sino la forma en que operan la gestión de personas y las finanzas día a día. Pero para Arrieta, el logro más importante es otro: que cada vez más empresas en Latinoamérica estén entendiendo que su gente no es un costo, es su mayor ventaja.
