A 25 años de su apertura, el Hotel Santiago Marriott inicia una renovación integral que modernizará sus espacios sin renunciar a la identidad arquitectónica y cultural que lo convirtió en un ícono de la hotelería chilena.

Cuando el Hotel Santiago Marriott abrió sus puertas hace un cuarto de siglo, se convirtió en un hito arquitectónico para la capital chilena. Como la torre más alta de Santiago en ese momento y el primer hotel de la cadena Marriott en Chile, representó una apuesta visionaria por una zona que apenas comenzaba su desarrollo. Hoy, al cumplir 25 años, el emblemático hotel se prepara para una renovación integral que promete actualizar sus instalaciones sin perder la esencia que lo ha convertido en un referente de la hospitalidad chilena.

“Fue el desembarco de Marriott en Chile, apostando por una zona que tal vez todavía no tenía el desarrollo crítico actual. Creo que eso puede definir un poco desde el principio hasta lo que es hoy el hotel”, explica Gustavo Lovera, gerente general del Hotel Santiago Marriott y Courtyard by Marriott Santiago Las Condes.

La decisión de emprender esta renovación en un momento tan simbólico no es casualidad. Según Lovera, la conjunción de ideas entre los propietarios y la marca Marriott encontró el momento ideal para actualizarse y estar a la altura de lo que sus huéspedes esperan. “Qué mejor momento que hacerlo al cumplir los 25 años, para ponernos al día”, señala.

Gustavo Lovera, gerente general del Hotel Santiago Marriott y Courtyard by Marriott Santiago Las Condes

El proyecto de remodelación, que se extenderá por aproximadamente un año y medio, abarcará todas las habitaciones, pasillos y la matriz energética del hotel. La estrategia ha sido diseñada cuidadosamente para que los huéspedes no sufran inconvenientes, trabajando por sectores mientras el resto del hotel continúa funcionando con normalidad.

Lo más destacable de esta renovación es el compromiso por preservar la identidad chilena del hotel. La fachada de color cobre, en homenaje al mineral más importante del país, se mantendrá intacta. La plaza Gazitúa, que rinde tributo a las Torres del Paine, y la rosa de los vientos en el lobby, que indica la ubicación de cada región del país, permanecerán como elementos distintivos de la arquitectura tradicional chilena.

“El hotel no puede perder identidad, tiene que mejorar, no perder la identidad”, enfatiza Lovera. Este principio se extiende también a los espacios gastronómicos, donde Akún y Latin continuarán ofreciendo experiencias que reflejan la cocina chilena de alta gama con ingredientes locales y chefs nacionales.

Para el gerente general, uno de los mayores logros de estos 25 años ha sido la consistencia. “Sostener el hotel, sostener la marca, seguir siendo un referente en términos de servicio, de calidad en las prestaciones que damos, creo que la consistencia en estos 25 años nos ha hecho un nombre y siempre hemos honrado ese nombre”, explica.

La industria hotelera ha experimentado cambios significativos en las últimas décadas, y el Marriott Santiago ha logrado adaptarse sin perder su encanto original. Las actualizaciones tecnológicas en comunicación y sistemas internos han sido fundamentales para mantener la competitividad, aunque estos cambios son prácticamente invisibles para el huésped.

Un aspecto crucial de la renovación será la modernización de la matriz energética del hotel, un proyecto que, aunque no visible para los huéspedes, resultará fundamental para hacer las operaciones más eficientes y sustentables. Este compromiso con la eficiencia energética refleja la visión de largo plazo de un hotel que no solo busca mantenerse relevante, sino liderar en términos de sostenibilidad.

Recientemente, una arquitecta de Marriott responsable del diseño corporativo visitó el hotel y dedicó tiempo a fotografiar el edificio desde el exterior. “25 años pasaron y una persona que está en ese mundo valora o ve algo diferenciador o distinto o no común en lo que somos. Entonces creo que ahí está la respuesta”, comenta Lovera con orgullo.

El Hotel Santiago Marriott se prepara así para escribir un nuevo capítulo en su historia, uno que respeta su patrimonio arquitectónico mientras abraza la innovación tecnológica y la sostenibilidad, demostrando que tradición y modernidad pueden coexistir en perfecta armonía.

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