El canciller designado Francisco Pérez Mackenna, ex CEO de Quiñenco, comentó el impasse diplomático surgido luego de que el gobierno de Estados Unidos revocara la visa del ministro de Transportes y Telecomunicaciones. Tras la medida estaría la molestia expresada por el embajador norteamericano ante el proyecto de un cable de datos submarino a China.


La polémica por la revocación de visas por parte de Estados Unidos a funcionarios del Gobierno chileno sumó este viernes una nueva reacción política, luego de que el canciller designado, Francisco Pérez Mackenna, señalara que el futuro Ejecutivo buscará conocer “absolutamente todos los antecedentes” de la decisión antes de adoptar una posición frente a la crisis diplomática desatada este jueves.

En una declaración pública, el próximo jefe de la diplomacia —nombrado por el Presidente electo José Antonio Kast y ex CEO del grupo Quiñenco, de los Luksic— recalcó que la conducción de la política exterior sigue radicada en la actual administración hasta el cambio de mando del 11 de marzo.

“Quiero reiterar lo obvio, quien lidera y es responsable de la política exterior de Chile es el Presidente de la República, don Gabriel Boric, y su intermediario, el Canciller Alberto Van Klaveren, por lo que no nos corresponde comentar las declaraciones o decisiones que se tomen en esta materia antes del 11 de marzo”, afirmó.

No obstante, ante lo que podría ser la primera crisis diplomática que le toca enfrentar, Pérez Mackenna planteó que el próximo gobierno necesita evaluar los fundamentos de la medida estadounidense y su impacto en los afectados. “Creemos que es necesario conocer absolutamente todos los antecedentes respecto de la decisión que ha informado el Departamento de Estado de Estados Unidos, para poder analizar los fundamentos de esta medida y sus consecuencias para las personas afectadas”, sostuvo.

El canciller designado añadió que la política exterior debe basarse en principios permanentes.
“La política exterior siempre debe sustentarse en la defensa de los intereses de Chile y de todos los chilenos”, indicó, junto con señalar que la futura administración buscará “llevar las mejores relaciones con todos los países y renovar un espíritu constructivo y colaborador con todas las naciones”.

Sanción diplomática y tensión tecnológica

El Departamento de Estado anunció ayer restricciones de visa contra tres funcionarios del Gobierno de Gabriel Boric, a quienes acusó de participar en acciones que habrían comprometido infraestructura crítica de telecomunicaciones y la seguridad regional en el hemisferio. La medida implica la revocación de visas vigentes y la prohibición de ingreso a Estados Unidos, incluyendo a familiares directos.

El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, confirmó públicamente que es uno de los afectados por la decisión. En paralelo, fuentes diplomáticas han señalado que la medida también alcanzaría a autoridades de la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

El Gobierno chileno rechazó la decisión y convocó al embajador estadounidense, Brandon Judd, para exigir explicaciones, calificando la medida como unilateral y contraria a la práctica diplomática habitual. La Cancillería expresó además su “sorpresa” por no haber recibido una notificación previa.

El episodio ocurre en medio de la discusión sobre infraestructura digital estratégica, particularmente el despliegue de cables submarinos en el Pacífico. Días antes del anuncio, el embajador estadounidense había manifestado reparos a iniciativas que involucraran infraestructura tecnológica de origen chino, subrayando los riesgos para la seguridad de datos.

Chile, en paralelo, avanza en el Cable Humboldt —proyecto impulsado por Desarrollo País y Google— destinado a conectar Sudamérica con Asia y Oceanía y considerado una pieza clave en la estrategia digital del país.

Defensa de la soberanía digital

Muñoz expresó en un videocomunicado su pesar por la decisión, defendiendo el trabajo realizado en materia de conectividad digital: “Durante estos cuatro años hemos trabajado intensamente desde el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones por mejorar las condiciones de conectividad digital en Chile, entendiendo que es fundamental para la vida moderna”, señaló.

El ministro destacó el impulso a proyectos estratégicos, entre ellos el acuerdo con Google para cofinanciar el cable submarino que conectará la Región de Valparaíso con Sídney. Asimismo, sostuvo que el país evalúa las iniciativas tecnológicas sin discriminación por su origen, pero con resguardos de soberanía y seguridad nacional.

En un plano personal, reconoció el impacto de la sanción. “Personalmente, para mí una sanción de Estados Unidos duele, especialmente porque tengo un vínculo importante con ese país (…) donde formamos nuestra familia y realizamos estudios”, afirmó.

La decisión estadounidense abre un nuevo foco de tensión en la relación bilateral en la antesala del cambio de gobierno, en un contexto marcado por la competencia geopolítica por infraestructura digital y la creciente relevancia estratégica de los datos en la región.