Será la primera mujer en liderar el Poder Judicial chileno, justo cuando éste enfrenta una serie de destituciones de jueces acusados por malas prácticas como favorecer a empresas con sus fallos.

“Estamos viviendo tiempos muy complejos”, dijo en sus primeras declaraciones la recién electa presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich (67). Votada la tarde del lunes por unanimidad de los ministros que integran el máximo tribunal del país, la abogada se refirió así a la crisis reputacional que atraviesa la judicatura, a raíz de casos de eventual tráfico de influencias vinculados a nombramientos y fallos que habrían favorecido a ciertas empresas a cambio de pagos en dinero o viajes.

Dueña de un severo perfil profesional que alguna vez le valió el apodo de “la jueza de hierro”, Chevesich liderará el Poder Judicial desde el 6 de enero de 2026 por un período de dos años. En ese rol será la contraparte del próximo gobierno, que en marzo será asumido por el presidente electo José Antonio Kast.

A lo largo de su carrera, la magistrada ha estado vinculada a complejos casos en los que se han tensionado las relaciones entre los distintos poderes del Estado.

Adquirió notoriedad en julio de 2000 como relatora del Pleno de la Corte Suprema durante el proceso de desafuero del exsenador Augusto Pinochet Ugarte, cargo parlamentario que ocupó tras dejar el poder y que la Constitución redactada durante su régimen le permitió ejercer. A Chevesich se le encomendó redactar el fallo que posteriormente posibilitó que el dictador perdiera su fuero parlamentario y pudiera ser enjuiciado.

A fines de 2002, Chevesich fue nombrada ministra del principal tribunal de segunda instancia de la justicia chilena, la Corte de Apelaciones de Santiago. En enero de 2003 asumió la investigación del primer gran caso de corrupción conocido en democracia: el MOP-GATE, bautizado así en alusión al Ministerio de Obras Públicas (MOP) y a la empresa Gestión Administrativa y Territorial (GATE), ocurrido durante el gobierno del expresidente Ricardo Lagos (2000–2006).

En esa causa quedó al descubierto que altos funcionarios de gobierno —incluido el ministro de la cartera— recibían sobresueldos mediante sobres con dinero en efectivo. La investigación liderada por Chevesich demostró que 129 empleados públicos recibieron pagos por trabajos que jamás se habían realizado, además de pagos injustificados vinculados a concesiones de autopistas entregadas por el Estado a privados. En total, se constató una defraudación al Fisco por $1.253 millones.

Durante los años que duró la investigación, Chevesich denunció presiones, enfrentó acusaciones de filtraciones a la prensa —en las que se culpaba a su marido— y fue víctima del robo de su computador personal. Sus hallazgos llevaron al poder político a generar una nueva institucionalidad legal que permitiera que los altos funcionarios públicos recibieran sueldos de mercado y que los hicieran menos vulnerables a “coimas”.

En mayo de 2013, el presidente Sebastián Piñera la nominó para integrar la Corte Suprema.

Tráfico de influencias

La abogada, formada en la Universidad de Chile, cuenta con una carrera judicial de casi 40 años. En sus primeras declaraciones, valoró el nombramiento realizado por el Pleno, que siguió la tradición de elegir a la primera antigüedad para el cargo. También señaló que tenía plena conciencia de los desafíos que enfrentaría.

“Estamos viviendo momentos muy complejos. Sin embargo, estimo que la forma de superarlos es actuando con transparencia, con pleno respeto de las normas constitucionales y legales que regulan nuestro actuar, y manteniendo una vida pública y privada que dé cuenta de que acatamos los principios éticos que nos rigen”, dijo, en directa alusión a los recientes casos de eventual tráfico de influencias que han afectado a jueces.

El más notorio de estos episodios es el denominado caso Muñeca Bielorrusa, que quedó al descubierto tras conocerse conversaciones por WhatsApp del abogado Luis Hermosilla con la hoy destituida jueza de la Corte Suprema Ángela Vivanco. En esos diálogos existiría evidencia que permitiría explicar por qué algunos fallos del tribunal favorecieron a la empresa bielorrusa Consorcio Belaz Movitec en un litigio con la minera estatal Codelco.

Actualmente también se encuentra sumariado el ministro de la Corte Suprema Diego Simpertigue, quien compartió dos cruceros con abogados del consorcio bielorruso. El magistrado arriesga ser destituido por el Congreso.

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Del mismo teléfono de Hermosilla —uno de los abogados más influyentes de Chile hasta que estalló el escándalo— se desprendería evidencia de malas prácticas en el nombramiento de magistrados que deben ser nominados por el Presidente de la República y aprobados por el Senado, como ocurrió con la propia Ángela Vivanco, además de otros altos cargos. Otros jueces destituidos por sus vínculos con Hermosilla son Antonio Ulloa y Verónica Sabaj.

En los últimos meses también fue destituido el ministro Sergio Muñoz, acusado de notable abandono de deberes tras favorecer a la inmobiliaria Fundamenta en un litigio ambiental en el que su hija mantenía intereses.

Frente a este complejo panorama institucional, Chevesich fue clara:

“En mi opinión, el trabajo a efectuar no solo debe estar enfocado en que la justicia sea oportuna y de calidad, y en las personas usuarias del sistema, sino también en quienes trabajan en el Poder Judicial. Por ello, mi gestión los tendrá en el centro, valorándolos, potenciándolos y generando buenas condiciones laborales. No olvido que las instituciones están formadas por personas con sus propias vivencias, que a veces surgen como obstáculos en su desempeño y que, por lo mismo, deben ser abordadas”, señaló.

Tras su elección por el Pleno del máximo tribunal, Gloria Ana Chevesich se convierte en la primera mujer en liderar el Poder Judicial en sus más de 200 años de historia.