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Chris Rock en el ojo del huracán

La trayectoria del comediante ha tenido momentos ácidos con los Smith presentes más de una vez

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Foto: EFE.

“Todo el Mundo Odia a Chris”. El título en habla hispana de la célebre serie de Chris Rock, “Everybody Hates Chris”, nunca había cobrado tanto sentido. Aunque en redes también se puede leer que “Todo el Mundo Ama Chris”.

Y es que tras la polémica entre el comediante y el matrimonio de actores Will Smith y Jada Pinkett-Smith en la última gala de los Óscar, Chris Rock está en el foco mediático de detractores que critican que hiciera humor a costa de la enfermedad de la actriz y defensores que no dejan de comprar las entradas para sus espectáculos.

El debate sobre la fina línea que separa la broma del insulto, las posturas acerca de si una ofensa o agresión verbal justificarían una respuesta de violencia física, o las reflexiones sobre si la libertad de expresión y el humor deben tener límites, rodean la figura de alguien que es, precisamente, famoso por ese mismo humor tan admirado como cuestionado.

El famoso momento de la última edición de los Óscar, cuando el actor Will Smith abofetea al presentador de la gala Chris Rock, durante la 94ª ceremonia anual de los Premios de la Academia de Cine estadounidense en el Dolby Theatre de Hollywood, Los Ángeles. Foto: EFE.

De Brooklyn a la comedia

Christopher Julius Rock nació el 7 de febrero de 1965 en Andrews, Carolina del Sur (Estados Unidos). Es hijo de Rosalie Rock (antes Tingman) y Julius Rock y sus orígenes son humildes. Su madre era profesora y trabajadora social, y su padre camionero y repartidor de periódicos. Al poco de nacer Chris, se mudaron a Crown Heights en Brooklyn (Nueva York). Y unos años después a Bedford-Stuyvesant, también en Brooklyn.

Chris tiene cuatro hermanos, uno de ellos fallecido (Charles), y tres que se dedican al espectáculo igual que Chris: Tony, Kenny y Jordan. Además, su abuelo, el predicador Allen Rock, fue un referente para él.

En su infancia, Chris estudió en escuelas de Brooklyn con alumnado predominantemente blanco, lo que le supuso vivir la discriminación racial y bullying, y terminar abandonando los estudios en la secundaria, aunque más tarde logró graduarse.

Durante su participación en el podcast “Fly on the Wall with Dana Carvey and David Spade”, Rock reveló que llegó a agredir físicamente a uno de sus acosadores y que posteriormente eso le hizo reprimir sus emociones, por lo que tuvo que ir a terapia: “ya no tengo miedo de hacerle saber a la gente cómo me sientan ciertas cosas”.

Sin embargo, su destino estaba lejos de las aulas, porque, mientras trabajaba en restaurantes de comida rápida, empezó a moverse en los círculos de la comedia y a destacar poco a poco, apareciendo en “Miami Vice” (1987) y llamando incluso la atención del que sería su mentor: Eddie Murphy.

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Todo el mundo odia a Chris

Gracias a Murphy -que se fijó en Chris Rock cuando actuaba en un club nocturno- este logró un papel en “Beverly Hills Cop II” (1987). En 1990 empezó a participar también en el célebre “Saturday Night Live”, lo que le hizo ganar fama a nivel nacional.

Tras su marcha de dicho espectáculo, entre 1993 y 1994 participó en otro: “In Living Color”. También escribió y dirigió la comedia “CB4” (1993), y tuvo su propio especial de comedia en “Big Ass Jokes” (1994) como parte del “HBO Comedy Half-Hour”.

En 1996, como comentarista de “Comedy Central ‘s Politically Incorrect”, fue nominado al Emmy. También tuvo otros especiales de comedia, “HBO: Bigger & Blacker” (1999), “The Chris Rock Show” (1998), que ganó un Emmy, y “Never Scared” (2004). También lanzó su primer álbum de comedia en 1991, “Born Suspect”. Los siguientes, “Roll with the New” (1997), “Bigger & Blacker” (1999) y “Never Scared” (2004), fueron ganadores de los Grammys.

Como actor, la extensa filmografía de Chris Rock incluye películas como: “Beverly Hills Ninja” (1997), “Lethal Weapon 4” (1998), “Dogma” (1999), “Nurse Beauty” (2000), “Down to Earth” (2001), “Bad Company” (2002), “The Longest Yard” (2005), “Madagascar” (2005), “I Think I Love My Wife” (2007), “Death at Funeral” (2010), “Top Five” (2014), “Dolemite Is My Name” (2019) o “Spiral” (2021), entre muchas otras.

Y, por supuesto, uno de sus mayores éxitos fue “Everybody Hates Chris”. Una serie producida por Chris Rock, narrada por él y basada en su época estudiantil, que se emitió entre 2005 y 2009 con gran acogida y popularidad, que obtuvo varios premios y nominaciones.

Trayectoria llena de polémicas

Sin embargo, la laureada trayectoria de Chris Rock en la comedia, el cine y el espectáculo, se ha visto salpicada por la polémica en varias ocasiones. En 2007, al presentar a los Red Hot Chilli Peppers en concierto, se refirió al público como “hijos de puta” y “mierda”, sin saber que ya estaba en el aire. Y esa no ha sido la única vez.

En 2018, en su especial de Netflix “Chris Rock: Tamborine”, habló sobre los problemas que le llevaron al divorcio con su exmujer y madre de sus dos hijos, Malaak Compton-Rock. Chris se calificó a sí mismo como “un completo imbécil”. También confesó su adicción al porno que, a modo de broma, dijo que le hizo volverse “completamente artista” y, además, “llegar 15 minutos tarde a todas partes”, añadió a tono jocoso, aunque habló abiertamente del asunto: “yo era adicto al porno. Sí, lo sé, una industria de US$ 1.000 millones… Sólo era yo, ¿verdad?”.

Además, al admitir haber sido infiel a su mujer, comentó que “cuando los hombres engañamos es porque queremos algo nuevo. Pasa que tu mujer se entera y ya no vuelve a ser la misma, así que tienes un nuevo mal”.

También en ese mismo espectáculo bromeó sobre los tiroteos que sufren los afroamericanos a manos de la policía: “uno piensa que la policía podría disparar a niños blancos de vez en cuando para quedar bien” dijo, completando la frase con“quiero vivir en un mundo igualitario donde la misma cantidad de niños blancos sean asesinados cada mes”.

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En “Netflix is a Joke” también habló del “miedo” que pasó al ir al Caribe: “salí del aeropuerto y vi a niños comiéndose ladrillos y hombres apuñalando a perros… Son tan pobres que se sorprenden cuando ven un coche”, dijo, para después comenzar a decir “rueda” imitando la gesticulación y voz de un cavernícola.

En 2019 publicó en su Instagram un memé de Whitney Houston, en la que la fallecida cantante luce unas gafas de sol bajo la frase “yo sentado en una reunión que podría haberse resuelto por mail”. El problema fue que Chris rock escribió como pie de foto: “date prisa, tengo un montón de crack que fumar”, bromeando sobre la drogadicción de la artista.

Pero la de este año no es la única edición de los Óscar en la que Rock y la polémica van de la mano: En la gala de 2016 ya tuvo un recado para Jada Pinkett-Smith, que había protestado por la falta de diversidad entre los nominados: “Jada boicoteando los Óscar es como si yo boicotease la ropa interior de Rihanna: no estoy invitado”, dijo Rock.

Además, también habló sobre Will Smith: “No es justo que actuara tan bien en ‘Concussion’ y no consiguiera una nominación, duele y lo entiendo. Pero, tampoco es justo que a Will se le paguen US$ 20 millones por hacer Wild Wild West”.

Durante aquella celebración, Rock también bromeó sobre las protestas del movimiento “#OscarsSoWhite” y declaró: “¿por qué este año? Porque antes (en los 60) teníamos cosas reales por las que protestar. Demasiado ocupados siendo violados y linchados como para preocuparse por quién ganó un premio”.

En esa misma gala presentó a tres niños asiáticos refiriéndose a ellos como los “contadores” de los resultados, a los que después llamó “Ming Zhu, Bao Ling, y David Moskowitz”, para luego añadir: “si alguien está ofendido por esta broma puede tuitear al respecto usando su teléfono móvil, que también fue fabricado por estos niños”.

La supuesta mala relación con los Smith estuvo salpicada, además, por los rumores que vinculaban sentimentalmente a Jada y Chris, que habían rodado juntos “Madagascar” (2005). Aunque los actores nunca se pronunciaron al respecto, sí aumentaron las especulaciones de la relación abierta de Will y Jada, y que Rock se divorciase de su esposa y admitiese haberle sido infiel.

Chris Rock y Will Smith ya habían coincidido 27 años atrás en “The Fresh Prince of Bel-Air”, la serie que lanzó a Smith a la fama. Además, Jada acudió a “The Chris Rock Show” y bromearon con aparente complicidad sobre que ella no hablase de su marido. Incluso Chris bromeó en 2011, en el programa de David Letterman, sobre que Will “nos arruinó a todos”, al referirse que había eclipsado a otros actores con su fama: “Will Smith, ¿no tienes suficiente? ¡Maldito seas!”.

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Entre los límites del humor

Y ahora, tras los Óscar de este 2022, vuelven los tres al ojo del huracán. Pero antes del enfrentamiento con Will Smith, Chris Rock bromeó sobre el matrimonio de actores Javier Bardem y Penélope Cruz. Un chiste que quedó eclipsado por el suceso posterior, pero del que muchos destacaron que ni siquiera llamó a la actriz por su nombre.

“¿Sabéis quién tiene el trabajo más duro esta noche? Javier Bardem y su mujer están nominados. Si ella pierde, no hay forma de que él pueda ganar. Javier está rezando para que le gane Will Smith. ¡Por favor, dios mío!”, dijo el comediante.

Después de eso, se dirigió a Pinkett-Smith: “Jada, te adoro… Estoy deseando ver ‘La teniente O’Neil 2’”, dijo refiriéndose a la película “G.I. Jane” (1997) en la que Demi Moore aparece con la cabeza rapada.

Sin embargo, en el caso de Jada su rapado se debe a que padece una enfermedad denominada alopecia areata, lo que le hizo ocultar su cabello durante años con turbantes, hasta que finalmente, animada por su hija Willow en 2021, se mostró en Instagram afeitándose la cabeza: “es momento de dejarlo ir”, escribió.

La actriz no pudo ocultar su incomodidad ante el chiste (que, según The Wall Street Journal, no estaba en el guión). E instantes después, Will Smith se levantó, dirigiéndose al escenario y abofeteando a Chris Rock, para después volver a su asiento: “Will Smith me acaba de partir la cara”, dijo el presentador.

“Mantén el nombre de mi esposa fuera de tu maldita boca”, increpó Smith, ante la estupefacción de los presentes, y se lo repitió cuando Rock alegó que “era un chiste sobre la teniente O’Neil”. A su vez, Chris dijo que “lo haría” (no volver a nombrar a Jada) y prosiguió presentando el premio a Mejor Documental con aparente normalidad, pero con evidente tensión.

Al recoger su estatuilla a Mejor Actor por “King Richard”, Will Smith se excusó por lo sucedido con la academia y con sus compañeros, alegando que “por amor se cometen locuras”. Al día siguiente, se disculpó también por Instagram con Chris Rock e hizo autocrítica: “mi comportamiento en los Óscar de anoche fue inaceptable e inexcusable”.

Mientras, Chris Rock, que según TMZ desconocía la enfermedad de la actriz, ha decidido no presentar cargos contra Will Smith y ha declarado en su actuación “Ego Death Tour” que “todavía estoy procesando lo que ocurrió, así que en algún momento hablaré sobre ello. Y será serio”.

Por su parte, Jada, con breve publicación en su Instagram, afirmaba: “es tiempo de sanar y estoy lista para ello”.

Ahora, el mundo se divide entre los que condenan totalmente la agresión física de Will Smith, y aquellos que consideran que el chiste de Chris Rock era a su vez una agresión verbal, abriendo el debate sobre los límites del humor y la libertad de expresión en contraposición con el respeto.

Aquello ha impactado directamente en la carrera profesional de los involucrados: Chris Rock no deja de vender boletos para sus shows, mientras las producciones en las que estaba trabajando Will Smith para Netflix y Sony han sido suspendidas por las mismas productoras.

EFE.

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