La conversación sobre 5G en Chile está entrando en una nueva etapa. En un principio, el desafío era ampliar la cobertura o alcanzar mayores velocidades, pero hoy el foco debe estar en aprovechar las capacidades de la red para responder de manera más precisa a las necesidades de personas, empresas y sectores productivos.
La conversación sobre 5G en Chile está entrando en una nueva etapa. En un principio, el desafío era ampliar la cobertura o alcanzar mayores velocidades, pero hoy el foco debe estar en aprovechar las capacidades de la red para responder de manera más precisa a las necesidades de personas, empresas y sectores productivos.
La evolución hacia 5G Standalone (5G SA) permite avanzar desde un modelo de conectividad de mejor esfuerzo hacia servicios con un desempeño más predecible. Esto significa que las redes pueden adaptarse mejor a requerimientos específicos de latencia, velocidad, confiabilidad y capacidad, según la aplicación o el momento.
Esta capacidad es relevante tanto para los consumidores como para las empresas. Una videollamada, una transmisión en vivo, una aplicación de realidad extendida, una operación logística o un proceso industrial no necesitan exactamente las mismas condiciones de conectividad. Con 5G SA, los operadores pueden explorar servicios diferenciados para experiencias de alto valor y para aplicaciones que requieren mayor estabilidad y control.
Para los operadores, esta evolución también abre nuevas oportunidades de negocio. La conectividad diferenciada puede complementar los servicios tradicionales mediante ofertas basadas en desempeño, niveles de servicio y modelos más personalizados. Estas propuestas pueden dirigirse directamente a consumidores y empresas, o integrarse en aplicaciones a través de APIs de red.
En Chile, esto puede traducirse en una agenda de innovación para sectores como la minería, la energía, los puertos, la agricultura, la logística, la salud y los servicios públicos. En cada caso, el punto de partida debe ser una necesidad concreta: mejorar la visibilidad de una operación, habilitar monitoreo en tiempo real, conectar activos distribuidos, apoyar la automatización o fortalecer la continuidad de servicios críticos.
La evolución no requiere implementar todas las capacidades al mismo tiempo. El camino puede comenzar con casos acotados y entornos controlados, para luego avanzar hacia la monetización y el escalamiento. En ese proceso, 5G SA, network slicing, automatización, orquestación, aseguramiento de servicios y APIs pueden incorporarse progresivamente, de acuerdo con las prioridades de cada operador y cada industria.
Para las empresas, 5G forma parte de una transformación más amplia que combina conectividad móvil, nube e inteligencia artificial. Una infraestructura inalámbrica segura y de alto desempeño puede ayudar a mejorar la agilidad, la confiabilidad y el control de las operaciones, además de crear una base para nuevos servicios y modelos de colaboración con socios tecnológicos.
Convertir esta oportunidad en resultados exigirá alinear la evolución tecnológica con las estrategias comerciales, el desarrollo del ecosistema y las necesidades reales de los clientes. También será importante fortalecer las capacidades técnicas y de negocio necesarias para diseñar, operar y escalar servicios basados en desempeño.
Chile no necesita esperar a una futura generación tecnológica para avanzar. La oportunidad está en extraer mayor valor de las redes 5G actuales, preparar gradualmente la evolución hacia 5G SA y sentar las bases para futuras generaciones, como el 6G. Así, la conectividad puede pasar de ser únicamente un servicio de acceso a convertirse en una plataforma para la productividad, la innovación y la transformación de distintos sectores de la economía.
Sobre el autor:
Enzo Zunino es Country Head de Ericsson en Chile y Perú
Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Chile.
