Ante la baja natalidad, los productos para la crianza de los niños enfrentan una exigencia sin precedentes. Los padres chilenos compran luego de haber investigado en comunidades digitales, revisar reviews y chats grupales.
El mercado de productos infantiles enfrenta un escenario inédito. Según el INE, la tasa de fecundidad cayó un 59,4% entre 1993 y 2025, situándose por debajo de un hijo por mujer. Con cerca de 147 mil nacimientos en 2025 frente a los 276 mil de 1993 (un descenso del 47% en 32 años), este cambio no solo redefine el panorama social, sino también el de nuestra industria.
Si bien el público objetivo se ha contraído, la exigencia del consumidor ha escalado a niveles sin precedentes. Atrás quedó la era de los productos de función básica; las familias modernas hoy exigen propuestas integrales, innovadoras y validadas por expertos que impacten directamente en su bienestar.
Este cambio también está impulsado por familias cada vez más informadas y exigentes. Chile registra la mayor penetración de redes sociales con un 74,7% de la población activa en plataformas digitales, una de las tasas más altas a nivel mundial, según DataReportal Digital 2025. Los padres chilenos compran luego de haber investigado en comunidades digitales, revisar reviews y chats grupales. Junto con eso, de acuerdo con la Encuesta KOI 2025, están dispuestos a invertir más en calidad y tecnología avanzada, conscientes de que el cuidado temprano es determinante para el desarrollo saludable de sus hijos.
Uno de los productos más impactados por esta alta exigencia son los pañales, una categoría crítica en momentos clave como el descanso nocturno. Lejos de ser un costo inevitable de la crianza, la ciencia ha demostrado que el sueño es vital tanto para el desarrollo cognitivo del bebé como para el bienestar emocional de todo el hogar.
Por eso, un pañal es hoy mucho más que un insumo de higiene; es un aliado práctico. Los padres buscan activamente alternativas que aseguren una absorción superior y mayor cuidado de la piel. En Chile, el segmento premium de pañales duplica el promedio regional, reflejando una demanda por productos que entreguen un mejor desempeño y cuidado.
La industria ya no compite por volumen, sino por relevancia. Las marcas deben responder con ciencia e innovación a familias que buscan la máxima calidad para el bienestar de sus hijos.
Sobre el autor:
Loreto Edwards es directora de marketing de P&G Chile.
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