Nuestras industrias necesitan ser más competitivas, más eficientes y más sostenibles, mientras encaran brechas de talento y presión por resultados. La Industrial AI permite cerrar esa brecha: escala el conocimiento, reduce la complejidad y acelera el tiempo de implementación.

Durante años hablamos de la Inteligencia Artificial -IA- como la próxima revolución industrial. Hoy esa conversación quedó atrás. A fines de abril, se llevó a cabo la Hannover Messe 2026, la feria industrial más importante de Europa y la conclusión de lo visto en ella fue clara: la IA ya no es una promesa, es el nuevo estándar sobre el cual se está redefiniendo la industria. Pero hay una diferencia clave entre hablar de IA y generar impacto con ella.

En el mundo industrial, el valor no está en los modelos, sino en la ejecución. En la capacidad de llevar los datos al mundo físico: a las máquinas, a las líneas de producción, a la infraestructura crítica. Eso es lo que define a la Industrial AI.

Para nosotros esta visión se traduce en lo concreto: cómo pasar de insights a decisiones, y de decisiones a resultados. Desde el uso de digital twins hasta copilotos industriales basados en IA generativa, el foco ya no está en experimentar, sino en escalar; porque el verdadero punto de inflexión no es tecnológico, es operativo.

Cuando un ingeniero puede generar un código en segundos, cuando una planta optimiza su operación en tiempo real, cuando una decisión se toma con información contextual y no con intuición, la industria deja de ser reactiva y empieza a ser predictiva, confiable y rentable.

Para Chile y Sudamérica, esta transformación no es solo relevante: es estratégica. Nuestras industrias necesitan ser más competitivas, más eficientes y más sostenibles, mientras encaran brechas de talento y presión por resultados. La Industrial AI permite cerrar esa brecha: escala el conocimiento, reduce la complejidad y acelera el tiempo de implementación.

Hoy vemos cómo la inteligencia artificial generativa, a través de soluciones como el Industrial Copilot, está transformando toda la cadena de valor industrial: desde el diseño y la ingeniería hasta las operaciones y el mantenimiento.

Los copilots industriales potencian a las personas. Al simplificar tareas complejas como la generación de código de automatización, la resolución de problemas o la optimización de sistemas, estos asistentes permiten que ingenieros y operadores se enfoquen en lo que realmente genera valor: la innovación, la toma de decisiones y la resolución de desafíos.

En nuestro país, las industrias enfrentan el desafío de operar localmente y llegar a mercados internacionales de forma eficiente y sostenible; a la vez de gestionar los requerimientos de talento especializado. Hacer la transición hacia la Industrial IA es un cambio crucial en el direccionamiento del negocio y la operación; ya que con ella pueden escalar el conocimiento, reducir la complejidad, optimizar costos y acelerar el tiempo de implementación de soluciones y, por ende, reducir el time to market.

Pero hay algo que la tecnología por sí sola no puede hacer. No puede reemplazar el criterio ni la colaboración; mucho menos el propósito. La verdadera ventaja competitiva surge cuando la tecnología potencia a las personas. Cuando equipos diversos y multidisciplinarios, conectados globalmente, convierten la innovación en proyectos reales y con impacto tangible.

Ese es el verdadero diferencial y como partner tecnológico, lo sabemos bien, por eso nuestros dispositivos, soluciones y software, junto a nuestros especialistas, siempre acompañan los procesos industriales de las grandes, medianas y pequeñas empresas para que ese engranaje entre tecnología y talento alcance su potencial.

En conclusión, es claro que la IA industrial ya está redefiniendo cómo operan las industrias.
La pregunta que todas las organizaciones deben hacerse no es si la van a adoptar, sino quién lo va a hacer más rápido y mejor.

Sobre el autor:

Eduardo Gorchs, CEO Siemen Sudamérica (sin Brasil)

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