Parte de este cambio la explica la creciente adopción de fondos evergreen: vehículos sin fecha de término, con suscripciones periódicas y ventanas de liquidez acotadas que ofrecen una alternativa más flexible a los fondos privados tradicionales. En ellos, el capital se invierte desde el inicio y el inversionista accede a un portafolio en evolución continua.

Hace algunos años, los inversionistas que buscaban acceder a activos alternativos enfrentaban barreras claras: estructuras cerradas, llamados de capital y horizontes de inversión dificultaban su incorporación en portafolios más dinámicos. Hoy, ese escenario está cambiando.

Parte de este cambio la explica la creciente adopción de fondos evergreen: vehículos sin fecha de término, con suscripciones periódicas y ventanas de liquidez acotadas que ofrecen una alternativa más flexible a los fondos privados tradicionales. En ellos, el capital se invierte desde el inicio y el inversionista accede a un portafolio en evolución continua.

En este universo, el crédito privado ha sido de los principales impulsores. Los fondos de Direct Lending han registrado uno de los crecimientos más acelerados, triplicando su tamaño desde 2022, impulsados por la búsqueda de generación de ingresos. Este dinamismo responde a características propias de la estrategia: flujos de caja más estables, menor dependencia de eventos de salida y mejor alineación con las ventanas de liquidez.

Si bien episodios recientes han generado mayor atención sobre estos vehículos semilíquidos, más que reflejar un deterioro estructural resaltan la importancia de comprender sus condiciones de liquidez. En la práctica, los grandes vehículos han cumplido con los rescates y el mercado secundario continúa operando con normalidad.

Hacia adelante, es probable que aumente el escrutinio en la selección de gestores, estructuras y niveles de apalancamiento, privilegiando portafolios diversificados y estrategias de deuda senior secured. En un entorno de desintermediación bancaria y demanda por financiamiento flexible, el crédito privado mantiene fundamentos favorables, aunque con mayor atención a la gestión de liquidez.

Más allá del crédito privado, la expansión de estas estructuras refleja una transformación más amplia. Hoy, en Estados Unidos, cerca de 8 de cada 10 empresas con ingresos superiores a US$100 millones son privadas, lo que empieza a revelar límites de diversificación en muchos portafolios tradicionales.

En ese contexto, los fondos evergreen emergen como puente entre mercados públicos y privados. Permiten mantener exposición a activos alternativos bajo una lógica más cercana a los vehículos abiertos, facilitando la diversificación con flexibilidad y ampliando el acceso a mercados privados.

Las cifras reflejan esta tendencia. Entre 2022 y 2025, los activos bajo gestión en estructuras evergreen casi se duplicaron hasta alcanzar cerca de US$500 mil millones. Según PitchBook, estos vehículos y otros de vida indefinida podrían alcanzar US$4,4 billones hacia el final de la década.

La tendencia también tiene implicancias para nuestra región: los family offices globales destinan en promedio 42% de sus portafolios a alternativos; en Latinoamérica la cifra ronda 31%, lo que sugiere espacio para seguir creciendo. Los fondos evergreen parecen pasar de ser de nicho a una pieza más relevante en la construcción de portafolios globales.

Por: Claudio Guglielmetti
*El autor es Partner Head de Distribución Retail – HMC Capital

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