LinkedIn ha dejado de ser una vitrina de currículums para convertirse en una plataforma de reputación corporativa cada vez más relevante, dice Patricia Rojas, socia y directora del área digital de Vinculación.

La era en la que el liderazgo corporativo se ejercía exclusivamente tras las puertas cerradas de las empresas ha terminado. Los resultados del IV estudio “Presencia de Empresas IPSA y Liderazgo en LinkedIn 2026”, elaborado por Vinculación, confirman un cambio de paradigma donde la reputación de una compañía se construye con la capacidad de sus líderes para humanizar la estrategia y liderar conversaciones también en el ecosistema digital, que se pone al servicio de un activo escaso y valioso: la confianza empresarial.

El salto es cuantitativo y cualitativo. Desde 2020, la comunidad digital de las empresas IPSA ha crecido casi 250%, superando los 10 millones de seguidores. Lo más relevante no es el volumen de la audiencia, sino quiénes están liderando la conversación. Los gerentes generales han pasado de una adopción opcional a una presencia casi total, con un 89% de usuarios activos. Ya no son sólo ejecutivos; son embajadores que validan la cultura interna y generan confianza en un entorno de alta exigencia.

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Pero este avance digital revela también una oportunidad pendiente y un liderazgo emergente que define el futuro. Por un lado, los directores enfrentan un “desafío estratégico”, dado que el 66,5% de ellos posee una cuenta, apenas el 32,6% mantiene una actividad constante, dejando un vacío en la narrativa del gobierno corporativo. Un directorio que no comunica activamente pierde la oportunidad de humanizar la alta dirección y proyectar la visión ética desde su máximo órgano de decisión.

Por otro lado, la irrupción de las mujeres en la alta dirección está redefiniendo el concepto de influencia. Las directoras y ejecutivas C-Level son las dueñas del contenido de valor, marcando la pauta en temas críticos como sostenibilidad y ética, áreas donde los stakeholders demandan mayor compromiso. La influencia digital no se trata sólo de ego, sino de la capacidad de elevar la discusión hacia el propósito social y la transparencia.

En definitiva, LinkedIn ha dejado de ser una vitrina de currículums para convertirse en una plataforma de reputación corporativa cada vez más relevante. El liderazgo actual exige una huella digital que sea coherente con la gestión del negocio. Aquellos líderes que logren equilibrar su rol técnico con una presencia humana y activa serán quienes definan la competitividad y la confianza de las empresas del mañana.

Sobre la autora:

Patricia Rojas es socia y directora del área digital de Vinculación.

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