Si bien la tecnología ofrece retornos tempranos, existen brechas fundamentales en el talento que las organizaciones deben abordar para aprovechar su potencial.
Con la promesa de resolver problemas complejos más rápido, mejorar la experiencia del cliente y optimizar de forma continua la manera en que se realiza el trabajo, las empresas están recurriendo a la inteligencia artificial (IA) porque representa un cambio de escala en la forma en que operan sus negocios.
El Informe de Preparación 2025 de Kyndryl muestra que las inversiones en IA han aumentado un 33% en promedio durante el último año y que más de dos tercios de las organizaciones invirtieron “fuertemente” en al menos una forma de IA. Este mayor gasto se ha dado a lo largo de todo el espectro tecnológico: desde el aprendizaje automático tradicional y la IA generativa hasta los centros de datos y los agentes de IA capaces de razonar, adaptarse y actuar para alcanzar objetivos específicos.
Mientras crecen las inversiones en IA, también aumenta la presión por escalar su adopción y demostrar su valor: tres de cada cinco líderes afirman sentir una mayor presión este año para generar un retorno positivo de sus inversiones en inteligencia artificial.
La buena noticia es que un 54% de las organizaciones informó haber obtenido retornos positivos de las inversiones en IA, un aumento de 12 puntos respecto a 2024. Sin embargo, un 62% aún no ha avanzado en sus proyectos de IA más allá de la etapa piloto.
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Falta de preparación
A medida que las compañías buscan escalar la innovación, la preparación de las personas se está convirtiendo en una barrera clave. Si bien 9 de cada 10 líderes creen que la IA transformará por completo los roles y responsabilidades en sus organizaciones en los próximos 12 meses, apenas un 29% siente que su fuerza laboral está lista para gestionar con éxito la tecnología.
Esta falta de preparación se refleja en el uso de la IA: mientras que un 61% de los empleados técnicos utiliza herramientas basadas en IA semanalmente, la proporción es de solo 43% entre los trabajadores no técnicos.
De acuerdo con los ejecutivos, los impactos más preocupantes de la IA sobre los equipos de trabajo son el desarrollo de habilidades humanas y cognitivas para aprovechar al máximo las oportunidades de la tecnología, así como el entrenamiento y la capacitación de los colaboradores cuyos puestos serán reemplazados por la IA.
Quizás el dato más revelador es que casi un tercio de los líderes estima que su organización no sabe cómo abordar las brechas de habilidades.
Para que las organizaciones se beneficien de las nuevas herramientas, es indispensable que la fuerza laboral las considere como un complemento, no como una amenaza. Para que esto ocurra, los líderes deben fomentar una cultura organizacional que genere confianza en torno a la IA y se haga cargo de las habilidades requeridas para tener éxito en esta nueva era.
Una cultura para la IA no solo impulsa la adopción exitosa de nuevas herramientas, sino que también fomenta la agilidad, la resiliencia y la creatividad necesarias para liderar en entornos inciertos. Apostar por una mentalidad innovadora y flexible será, en definitiva, el motor que permita a las empresas no solo adaptarse, sino también diferenciarse y prosperar en la era de la inteligencia artificial.
Cerrar esta brecha es el desafío y la oportunidad que tenemos por delante.
*La autora es gerente general de Kyndryl Chile
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Chile.
