Para capturar su valor real, la IA debe ser adoptada de forma integral.

En nuestro último estudio sobre la adopción de la inteligencia artificial entre las empresas chilenas, 75% de los ejecutivos encuestados respondió que su organización ya usa esta tecnología, mientras un 93 % dijo estimar que la IA tendrá un impacto positivo en sus organizaciones. Sin embargo, mirar sólo el porcentaje de adopción no es suficiente. Lo más importante es saber cómo las compañías están capturando el valor de la IA. Para averiguarlo, hicimos un análisis con CENIA, e identificamos tres niveles de captación de valor: aumentar, reconfigurar y transformar.

Al hablar de aumentar, nos referimos a usar la IA para potenciar la productividad personal, generalmente con herramientas gratuitas de IA generativa como Chat GPT o de reconocimiento de imágenes. Reconfigurar, es cuando las organizaciones modifican procesos clave mediante automatización, chatbots o modelos predictivos, con una dificultad de implementación intermedia. Finalmente, al decir que la IA se usa como una herramienta transformadora, queremos decir que las empresas la han adoptado y están generando valor mediante el rediseño de procesos, productos o servicios, y generando ventajas competitivas.

Cuando analizamos cómo se distribuyen estos niveles de adopción de la IA en Chile, descubrimos que 17% de las empresas está en la etapa más básica (aumentar), casi un 30% en el nivel intermedio (reconfigurar) y poco más de la mitad, un 53%, dice avanzar hacia una adopción más amplia (transformar). Pero ¿Cómo podemos impulsar esta adopción? ¿Cómo avanzar más rápido, especialmente en las pymes donde sólo un 25% recién está incorporando las herramientas más básicas de IA? 

El primer gran habilitante es la misma tecnología: el acceso, la recopilación y la calidad de los datos de la propia empresa, la capacidad de análisis (procesar grandes volúmenes de datos y ejecutar algoritmos medianamente complejos) y la seguridad de la información. El segundo es la organización: su cultura, confianza interna, gobernanza y estrategia para adoptar la IA. Y el tercero son las personas: las habilidades y la motivación para incorporar esta herramienta en su trabajo diario.

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Aquí surge el primer gran obstáculo para acelerar la captura de valor de la IA entre las empresas chilenas: la capacitación, que, según nuestro estudio, un 40% de las empresas lo señala como su mayor desafío. Apenas la mitad de los ejecutivos dice que sus equipos entienden la importancia de recopilar y almacenar datos; sólo un tercio tiene políticas de seguridad de la información para IA; y una cuarta parte capacita a sus trabajadores en ciberseguridad. Así, la materia prima de la IA -los datos- no se gestiona con la madurez que se requiere.

Avanzar en este aspecto es urgente. Según el estudio de Digitalización del Trabajo en Chile, 7 de cada 10 trabajadores cree necesario formarse digitalmente para seguir vigente, pero menos de la mitad dice que su empresa le ofrece un plan de capacitación constante en habilidades digitales. Esta brecha entre intención y acción marca la diferencia entre quedarse en “aumentar” o avanzar hacia “transformar”.

La segunda gran barrera para avanzar es la falta de gobernanza. La mayoría de las empresas aún no tiene políticas claras que regulen el uso de herramientas de IA ni protocolos para prevenir riesgos o incidentes. El tercer desafío está en la resistencia al cambio. Las organizaciones que usan IA de forma básica suelen limitarla a tareas secundarias y evitan incorporarla en procesos centrales, frenando su verdadero potencial. Para capturar su valor real, la IA debe ser adoptada de forma integral. Las empresas que quieran liderar en la era de la inteligencia artificial deben entender que no es sólo tecnología: es cultura, estrategia y personas.

*La autora es Gerente de mercado y experiencia Entel Digital

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