En entrevista exclusiva con Forbes México, Gaz Alazraki presentó Redwood Entertainment Fund, un fondo de inversión para impulsar el cine nacional.
La industria cinematográfica en México ha enfrentado diversos obstáculos para llevar una película de la idea a la pantalla, por lo que Gaz Alazraki y sus socios buscan probar que el cine mexicano también puede convertirse en una inversión atractiva para el capital privado, lanzando un fondo de 280 millones de pesos destinado a producciones nacionales.
En entrevista exclusiva con Forbes México, Alazraki presentó Redwood Entertainment Fund, impulsado por Alejandro González, director general de Redwood Capital Partners, y Rodrigo Rivera, director de Operaciones de Tequila Film Studios, con el que buscan financiar inicialmente cinco películas mexicanas y probar un modelo que pueda replicarse con nuevas producciones.
En la presentación del fondo, que se llevó a cabo en Guadalajara, participaron también los productores Moisés Chiver y Mark Alazraki, de Máquina Vega e Ian Paul Otero, socio director de Redwood Capital Partners.
Alazraki señaló que México ocupa el cuarto lugar entre “los 20 mayores mercados del mundo que consumen cine”; sin embargo, al referirse al market share del cine mexicano frente a la taquilla global, destacó que “estamos en penúltimo lugar”.
“Te habla de un gap enorme entre el cine que se consume y el cine que se produce”, señala.
Para el productor, el problema dentro de la industria no necesariamente está en la cantidad de proyectos que se realizan en el país, sino en su capacidad para conectar con una audiencia y traducirse en resultados comerciales, pues “no hay una ausencia de producción. Lo que existe es una desvinculación de la taquilla con la producción”.
Por su parte, Alejandro González explicó que los 280 millones de pesos se invertirán bajo un esquema de slate, mediante el cual se financia un conjunto de producciones y no cada película de manera aislada.
El fondo, explicó, tendrá un plazo de cinco años y la expectativa es que los inversionistas recuperen su capital entre el cuarto y quinto año a partir de los ingresos generados por la taquilla y las siguientes ventanas de explotación. Además, se contempla conservar derechos de propiedad intelectual que puedan generar ingresos posteriores.
“No es película por película, sino que se financia todo el paquete de películas completo”, explicó.
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Alazraki ve condiciones favorables para el cine mexicano
Al ser cuestionado sobre el respaldo público a la industria frente a gobiernos anteriores, Alazraki consideró que actualmente existen condiciones favorables.
“Creo que el impulso gubernamental ha estado y siempre ha estado mejor que nunca. El incentivo fiscal mexicano es de los mejores incentivos que pueden existir a nivel mundial para alguien que es local de su país”, afirmó.
También destacó los esfuerzos para generar incentivos que mantengan filmaciones en México frente a países como Uruguay, España o Colombia, mientras que Rodrigo Rivera, director de Operaciones de Tequila Film Studios, puso como ejemplo los apoyos existentes en Jalisco para producciones que cumplen determinados requisitos y utilizan proveedores locales.
Para Alazraki, estas condiciones, junto con la demanda de las plataformas, colocan a la industria local en una posición favorable, pues “mientras se está encogiendo la industria americana, la mexicana y la latinoamericana (están en) el mejor momento para ser un creador mexicano”, sostuvo.
Reducir el riesgo sin sacrificar la creatividad
Para este fondo, las producciones que se buscan financiar deberán contar con elementos como un completion bond, preventas, un distribuidor previamente acordado y garantías mínimas de distribución para reducir el riesgo de la inversión.
Asímimo, explicaron que uno de los primeros filtros será precisamente que un distribuidor relevante tenga interés en el proyecto, ya sea para salas o para una posterior ventana en streaming, lo que funcionará como una validación comercial antes de comprometer el capital.
Pese a ello, Alazraki rechazó que la búsqueda de rentabilidad implique sacrificar la propuesta creativa de una película, ya que “no existe tal pleito porque creemos que la sinceridad artística detrás del proyecto es fundamental para el éxito comercial”, sostuvo. “Lo que buscamos es que haya alguna estrategia comercial detrás de la creatividad”.
El modelo tampoco dependerá exclusivamente de la taquilla. González señaló que desde el desarrollo de cada película se contemplarán salas, streaming, mercados internacionales y otras ventanas, además de posibles formas de explotación de la propiedad intelectual.
“Hay ciertas características que estamos poniendo desde antes de la inversión para garantizar que podamos darle rienda suelta a la parte de libertad creativa sin comprometer la parte de la inversión y que haya un compromiso más de largo plazo”, puntualizó.
Alazraki también destacó que incluso para las plataformas el estreno cinematográfico puede incrementar posteriormente el atractivo de una producción, pues, de acuerdo con la experiencia que han observado en el mercado local, “el cine que más se consume en sus plataformas es el que recibió un lanzamiento en salas”.
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La sustentabilidad también entra al modelo de inversión
Gaz explicó que la responsabilidad de las producciones no se limitará al manejo de los recursos, sino que también incorporará criterios de sustentabilidad durante las filmaciones. Máquina Vega, señaló, aplica prácticas que van desde reducir el uso de botellas de plástico y baterías desechables hasta recurrir a transporte con menores emisiones e iluminación LED para disminuir el uso de plantas de diésel.
El productor destacó que parte de estas prácticas también han sido impulsadas por compañías como Netflix y Amazon, con las que han trabajado bajo modelos de producción sustentable, y consideró que los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) adquieren relevancia al momento de presentar proyectos cinematográficos ante inversionistas.
“No nada más se trata de este tema de, por supuesto, la inversión, pero también de la responsabilidad que los productores en México están asumiendo para tener este cumplimiento de estándares internacionales”.
El componente social, agregó, también incluye la derrama económica generada en las comunidades donde se realizan las filmaciones, mientras que desde la gobernanza el fondo plantea mantener criterios de transparencia y comunicación con los inversionistas.
Tras estas primeras cinco producciones, los impulsores del fondo esperan comprobar el funcionamiento del modelo y posteriormente ampliar el número de proyectos financiados.
“Nosotros en este fondo creemos que es el primero de muchos hacia adelante. Tenemos que primero comprobar la tesis y mostrar éxito para poder luego hacer un fondo para más de nueve películas”, explicó González.
El objetivo, agregó, también es que otros participantes desarrollen vehículos similares para financiar producciones nacionales. “Ojalá que con este primer fondo logremos detonar que existan también otros vehículos similares”.
Alazraki resumió la apuesta como un intento por aprovechar comercialmente el tamaño del mercado mexicano sin relegar la propuesta creativa: “Nuestra intención de producir bajo este esquema es poner el énfasis en la reciprocidad del éxito comercial al éxito del fondo para que el hábito de producción de nuestros proyectos esté concentrado en que encuentre un mercado y por consecuencia forme cultura, señaló, agregando que “esa es la tesis detrás de este esfuerzo: tratar de ser muy astutos comercialmente, pero a la misma vez muy exigentes artísticamente”.
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