La popular plataforma de microdramas en audio produce 200.000 horas mensuales de contenido generado por usuarios y potenciado por IA, y está logrando suficientes éxitos como para considerar que representa el futuro del entretenimiento.

En un mundo distópico devastado por una guerra alienígena, un chico víctima de acoso escolar descubre un libro antiguo que le dejaron los padres que nunca conoció. El libro lo convierte en vampiro. Y eso es solo el comienzo de los primeros 10 minutos de My Vampire System, el audiodrama más popular de Pocket FM, con más de 1.500 millones de reproducciones desde su estreno hace cuatro años. La historia continúa a lo largo de otros 4.192 episodios repletos de drama y momentos de gran suspense. Pero si quieres escucharlos todos, más vale que prepares la cartera.

Pocket, una empresa de entretenimiento en audio con sede en la India, obtiene sus ingresos casi en su totalidad mediante microtransacciones, cobrando a los usuarios por episodio tras los primeros 30 minutos gratuitos diarios. En teoría, un usuario podría escuchar My Vampire System totalmente gratis si aprovechara su cupo diario completo durante cuatro años seguidos; o bien podría comprar “monedas” de Pocket y desbloquear episodios con precios que oscilan desde unos pocos centavos hasta más de 3 dólares cada uno, dependiendo de los paquetes, las promociones y la demanda del episodio.

Al no existir opciones de suscripción ni de acceso total, algunos usuarios llegan a pagar varios cientos —o tal vez más de 1.000— dólares por la historia completa. Y lo hacen: Forbes estima que la serie generó unos ingresos brutos totales de casi 90 millones.

Este modelo de negocio —contenido de audio adictivo y de consumo rápido vendido a un precio unitario elevado— impulsó un crecimiento exponencial para Pocket y otras empresas de microdramas en los últimos años. Fundada en 2018 en Bengaluru (India) por tres amigos que rondaban la veintena, Pocket recaudó cerca de 200 millones de dólares en cuatro rondas de financiación con inversores entre los que figuran gigantes tecnológicos como Tencent y Lightspeed.

Sus fundadores formaron parte de la lista “Forbes Asia 30 Under 30” de 2022 y la empresa alcanzó una valoración de 750 millones de dólares en 2024 (Forbes estima que los fundadores conservan entre el 15 y el 20% del capital de la compañía).

Fue algo “bastante decente”, comenta a Forbes Rohan Nayak, cofundador y director ejecutivo de Pocket Entertainment; sin embargo, este empresario de 33 años consideraba que el crecimiento era “demasiado lento”. Por ello, llegó a la misma conclusión que muchos estudios de microdramas en los últimos años: es posible crear contenido de manera más rápida y económica utilizando inteligencia artificial en lugar de depender de su red de guionistas y actores de doblaje contratados.

“Tenía la esperanza de que, si apostábamos todo a desarrollar herramientas de creación basadas en IA —afirma Nayak—, podríamos producir contenido a un ritmo sin precedentes, lo que impulsaría el crecimiento del negocio”.

Pocket comenzó a automatizar la producción de audio mediante voces generadas por IA y ofreció a todos sus usuarios un asistente de retroalimentación para la escritura a principios de 2025; esto provocó una avalancha de contenido generado por los propios usuarios. Desde entonces, más de 550.000 personas publicaron en la plataforma, atraídas por la promesa de generar sus propias ganancias: los creadores negocian un pequeño porcentaje de las ventas y Nayak asegura que Pocket cuenta con al menos cinco creadores que han ganado más de un millón de dólares.

Tan solo en el mes de agosto se subieron más de 200.000 horas de contenido nuevo. Todo ese contenido implica, por supuesto, una mayor cantidad de material de baja calidad, pero también supone más éxitos potenciales; de hecho, Nayak señala que la retención de usuarios aumentó un 50%.

Actualmente, la plataforma cuenta con más de 2,5 millones de clientes de pago y el usuario promedio dedica 150 minutos diarios a la aplicación, lo que genera más microtransacciones y mayores ingresos publicitarios.

Forbes estima que, en los últimos 12 meses, Pocket registró unos ingresos brutos cercanos a los 400 millones de dólares (de los cuales alrededor del 30% se destina a comisiones de la App Store y un pequeño porcentaje se paga a los creadores), una cifra que duplica la del año anterior.

“Antes me preguntaba por qué resultaba tan difícil crear una serie de éxito”, comenta Nayak. “Ahora, la tasa de éxito no me preocupa. Aunque el porcentaje de aciertos sea menor que en el contenido producido profesionalmente, el volumen absoluto de éxitos es más de diez veces mayor”.

Para Nayak, este impulso gracias a la IA es solo el comienzo. En las próximas dos semanas, Pocket tiene previsto lanzar nuevas herramientas de inteligencia artificial que ayudarán a los creadores a idear y redactar episodios completos, permitiendo que prácticamente cualquier persona se convierta en lo que Nayak denomina el “arquitecto” de su propia serie. Se muestra casi eufórico al pensar en todas las nuevas historias que están por surgir en línea.

“Más contenido siempre es algo excelente”, afirma Nayak. “Dame 100.000 programas fantásticos y yo te daré 5.000 millones de dólares en ARR (ingresos recurrentes anuales). Así es como lo veo”.

Es una forma sorprendentemente poco romántica de concebir la creación de éxitos televisivos; sin embargo, en un panorama del entretenimiento donde los inversores buscan constantemente minimizar riesgos apostando por propiedad intelectual que ya cuenta con una audiencia —por pequeña que sea—, el Hollywood convencional comenzó a adoptar el “microcontenido” como banco de pruebas.

Disney invirtió en DramaBox, una productora de microdramas con sede en Singapur, como parte de su programa Disney Accelerator en 2025; Fox Entertainment adquirió una participación el otoño pasado en la empresa ucraniana Holywater; y Sony, BET (de Paramount) y Versant tienen actualmente dramas verticales en fase de producción.

“Recopilamos una gran cantidad de datos —datos de usuario minuto a minuto— y podemos compartirlos con nuestros socios”, declaró el año pasado a Forbes Bogdan Nesvit, codirector ejecutivo de Holywater, justo después de anunciarse el acuerdo con Fox.

“Estos datos pueden resultar fundamentales para la toma de decisiones, como por ejemplo qué tipo de películas producir a continuación, ya que, en esencia, se trata de una incubación de propiedad intelectual”.

El uso de la inteligencia artificial para asistir en parte —o en la totalidad— del proceso de producción lleva este mismo principio a su extremo lógico. En 2024, el coste de producir una hora de contenido en Pocket rondaba los 2.000 dólares —una cifra ínfima comparada con los muchos millones que cuestan las películas de gran presupuesto o las series de televisión líderes, e incluso inferior al coste de pódcasts o audiolibros de alta gama—; no obstante, ese mismo año, Pocket registró unas pérdidas operativas cercanas a los 20 millones de dólares.

Tras rescindir 200 contratos de guionistas y adoptar un modelo basado en la inteligencia artificial y el contenido generado por los usuarios, los costes de producción se redujeron a tan solo 30 dólares por hora, indica la empresa.

Actualmente, Pocket genera un flujo de caja positivo y prevé obtener unos beneficios de 10 millones de dólares este año, a pesar de realizar importantes reinversiones, como la ampliación de su plantilla a más de 850 empleados y la apertura de una oficina en Los Ángeles.

Si existe alguna resistencia frente a este contenido amateur o automatizado, esta no se refleja en las cifras de audiencia. Brandan Dennehy, un veterano de Hollywood con 20 años de experiencia antes de ser contratado en 2022 para lanzar y dirigir las operaciones de contenido de Pocket en Estados Unidos, afirmó que resultó “revelador” comprobar qué historias lograban conectar con el público.

De hecho, parecía que cuanto menos aplicaba las técnicas narrativas tradicionales de Hollywood a las series, mejor funcionaban estas. Así que su equipo se centró, en cambio, en reducir las barreras para la entrega de episodios y en crear ganchos narrativos irresistibles.

“Una de las grandes lecciones que aprendí —y no quiero que esto suene como algo negativo hacia el público, pero creo que a mucha gente simplemente no le importa—”, comenta Dennehy, quien dejó Pocket en 2024 y ahora dirige su propia empresa de microdramas, Atomic Drama, “es que, si les ofreces contenidos directamente y logras engancharlos, muchas de las ideas preconcebidas sobre lo que se supone que debe ser el entretenimiento empiezan a quedar atrás”.

A diferencia de la mayoría de las plataformas de video de microdramas —que gozan de enorme popularidad en China pero tuvieron dificultades para penetrar en el mercado estadounidense—, alrededor del 80% del negocio de Pocket proviene de EE.UU. y otro 12% de Europa.

El público occidental, que inicialmente puede mostrarse reticente ante el efecto del “valle inquietante” (uncanny valley) de los videos generados por IA, parece mucho más dispuesto a aceptar contenido de audio creado con esta tecnología.

Dennehy comenta que hubo conversaciones internas sobre la posibilidad de reorientar la empresa totalmente hacia el video en 2024, tras comprobar el mayor potencial de ingresos que ofrecía este formato; sin embargo, los fundadores no querían alarmar a los inversores con un cambio tan drástico.

Las primeras producciones de video con actores reales no tuvieron éxito y, en junio, Nayak cerró Pocket TV —la aplicación de microdramas de la compañía— debido a la baja retención de usuarios y a los elevados costes de producción.

“No creemos que el modelo actual de microdramas funcione”, escribió Nayak en LinkedIn tras el cierre de Pocket TV. “Gran parte de esta categoría se sostiene hoy gracias a presupuestos agresivos de captación de usuarios, patrones oscuros y mecanismos de renovación automática; no es un juego en el que queramos participar. Si tu negocio solo funciona porque cancelar la suscripción es deliberadamente difícil, no has logrado el ajuste producto-mercado: eres simplemente una plataforma de arbitraje de marketing”.

Y, sin embargo, los ingresos que genera el video resultaron demasiado tentadores. Casi inmediatamente después del cierre de Pocket TV, la empresa lanzó discretamente una nueva aplicación de video llamada Pocket Saga, que, según Nayak, genera más de un millón de dólares al mes. Él considera que la tecnología de IA ha alcanzado la calidad suficiente, y que el catálogo de propiedad intelectual de Pocket es lo bastante amplio, como para diferenciarse de otros servicios.

Aunque la empresa comienza solo con sus series más populares para controlar los costes, Nayak cree que el éxito a largo plazo vendrá dado por el volumen.

“A una escala de 200.000 horas de contenido, convertirlo todo en video generado por IA sería una tarea monumental”, afirma. “Pero va a suceder”.

Si bien algunos podrían considerar que esta visión del futuro del entretenimiento es casi tan distópica como el mundo ficticio de My Vampire System, Nayak cree firmemente en ella. Está convencido de que, en un futuro no muy lejano, Pocket no será la única plataforma que democratice su oferta narrativa.

“¿Es el futuro de Netflix una plataforma de contenido generado por profesionales o una plataforma donde cualquiera puede producir una película? En mi opinión, debería tratarse de contenido generado por los usuarios —afirma Nayak—. Si es posible que estudios unipersonales creen franquicias valoradas en 100 millones de dólares, imaginemos en qué se convertirá el mundo”.

Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US