La Fiscalía Nacional Económica chilena dio luz verde a la operación tras casi cinco meses de investigación, con medidas de mitigación propuestas por las propias partes. Solo resta el visto bueno del regulador peruano.

La Fiscalía Nacional Económica (FNE) aprobó este viernes la adquisición de SKY Airline por parte del Grupo Abra, el holding aeronáutico que controla a Avianca, Gol y Wamos Air, tras concluir que la operación no reduce sustancialmente la competencia en ninguno de los mercados analizados.

Con esta resolución, aumenta la probabilidad de que dentro de los próximos meses la familia Paulmann Mast deje de ser la propietaria de SKY Airline. Su miembro más público, Holger Paulmann, ha sido el rostro del proceso: la aerolínea fue fundada en 2001 por el patriarca Jürgen Paulmann Kemna y se convirtió en la segunda mayor línea aérea chilena. De cerrarse la operación, los Paulmann pasarían a ser accionistas minoritarios del conglomerado británico que tiene como accionista principal al brasileño Constantino de Oliveira Junior, además del salvadoreño Roberto Kriete, el exdueño de Taca Airlines, y al chileno Isidoro Quiroga.

La notificación fue presentada ante la FNE en diciembre de 2025, y la investigación formal se inició a fines de enero de 2026. La operación consiste en el aporte de la totalidad de las acciones de SKY que hasta ahora eran propiedad del Grupo Gibraltar al Grupo Abra, permitiendo a este último ejercer influencia decisiva en la administración de la aerolínea chilena.

Un análisis de tres mercados

La investigación analizó el impacto de la fusión en tres mercados: transporte regular de pasajeros, transporte aéreo de carga y arrendamiento de aeronaves.

Lee también: Holger Paulmann, de SKY Airline: “Todos los ahorros que hemos conseguido se los hemos traspasado a los clientes”

En materia de pasajeros, la FNE constató que las 142 rutas del Grupo Abra y las 40 rutas de SKY no superponen sus actividades, con coincidencia solo en rutas con escala: Santiago-Punta Cana, Santiago-Cancún y Santiago-Miami. En los tres casos, la presencia de actores como LATAM Airlines y Copa Airlines llevó al organismo a descartar riesgos para la competencia.

En transporte de carga, la FNE detectó superposición en doce rutas país-país, pero solo en Chile-Argentina y Chile-Uruguay se superaron los umbrales que activaron un análisis más exhaustivo.

Condiciones impuestas

La aprobación no fue incondicional. Los reparos de la FNE se concentraron en las cláusulas de no solicitación de trabajadores y de no competencia entre las partes, que a juicio del organismo no se ajustaban a los criterios de proporcionalidad establecidos en la jurisprudencia del Tribunal de Libre Competencia.

Como medidas de mitigación, las partes acordaron un plazo máximo de 24 meses para la cláusula de no competencia, limitaron durante ese mismo período el eventual traspaso de ejecutivos clave desde SKY hacia Abra, y se comprometieron a entregar a la FNE copia de los documentos respectivos para que el organismo pueda supervisar el cumplimiento.

Luz verde en Brasil, falta Perú

La aprobación chilena se produce un día después de que el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) de Brasil también diera luz verde a la operación. En fusiones transfronterizas de esta escala, cada país donde la operación tiene efectos competitivos relevantes exige su propia aprobación regulatoria de forma independiente, dado que no existe un organismo supranacional latinoamericano con esa potestad. Por eso, además de Chile, debieron pronunciarse Brasil —donde Gol opera como aerolínea local y la fusión afecta rutas desde aeropuertos brasileños— y Perú, donde SKY tiene presencia activa. La transacción global todavía depende del visto bueno del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) de ese país.

La operación tiene sus raíces en 2021, cuando Abra adquirió un bono convertible de US$70 millones emitido por SKY, con opción de convertirlo en acciones equivalentes al 41% de la propiedad. El acuerdo anunciado en noviembre de 2025 amplió ese interés hasta la adquisición total de la aerolínea, convirtiendo a la familia Paulmann Mast en accionista minoritaria del conglomerado.

De perfeccionarse, SKY pasará a formar parte de un grupo que opera con una flota combinada de más de 300 aeronaves y conecta más de 140 destinos en más de 25 países.