La firma de tecnología prevé facturar US$ 15 millones en 2026. Sus socios siguen en la compañía que formaron tras venderla al gigante Visma en 2025.

En diciembre de 2025 las páginas de negocios anunciaron un deal que captó la atención del mercado. La compañía chilena de software para administración de edificios, Comunidad Feliz, fue adquirida por US$ 70 millones por la firma noruega Visma, un gigante tecnológico que reúne más de 200 compañías que operan en la nube alrededor del mundo.

La startup además forma parte del creciente segmento PropTech —abreviatura de property technology—, categoría que agrupa a empresas tecnológicas enfocadas en modernizar la industria inmobiliaria y la administración de propiedades mediante software, automatización y servicios digitales. En 2024 fue distinguida por Forbes como una de las 100 startups destacadas de Chile.

En el caso de Comunidad Feliz, su plataforma permite digitalizar la gestión de edificios y condominios, desde pagos y gastos comunes hasta comunicación entre residentes y administración.

—¿Les gustaría comprarse una isla o irse a vivir a Miami?— les preguntamos a dos de los socios de la empresa, que se reúnen con Forbes Chile para hablar del exit. Entre risas aseguran que no es el momento. Las condiciones de la operación tampoco lo permiten: aunque ya se realizó un primer pago del acuerdo, el compromiso considera que ejecutivos y socios permanezcan en la compañía ejecutando un plan de cuatro años.

Comunidad Feliz nació en 2015 de la mano de Antti Kulppi —fundador y conocido por recorrer la oficina saludando a todos— junto a Pablo Exss y David Peña. Este último nos recibe en las oficinas de la empresa acompañado de Trinidad Arcos, gerente de Marketing, quien se integró hace unos seis años y también forma parte de un grupo de más de una decena de ejecutivos con participación accionaria en la firma.

La empresa opera bajo un modelo 100% remoto, aunque una veintena de personas trabaja presencialmente desde las oficinas en Eliodoro Yañez en la comuna de Providencia, en un barrio donde destacan los cowork y emprendimientos. Desde allí, y también desde distintos home office, gestionan a más de un millón de usuarios que utilizan el sistema para administrar condominios y edificios.

El privilegio de emprender

Peña describe emprender como un privilegio. “Durante mucho tiempo me pagaba, con suerte, $300 mil y operábamos a pérdida, aunque siempre con Ebitda positivo”, recuerda. Con el crecimiento llegaron también mayores responsabilidades, las mismas que terminaron atrayendo a Visma y obligaron a la compañía a “ponerse pantalones largos”.

FOTO: David Peña y Trinidad Arcos. Rodolfo Jara / Forbes Chile

“Siempre fuimos una compañía ‘default alive’. Eso significa que, aunque reinvertíamos constantemente y aparecíamos en números rojos, teníamos un horizonte financiero positivo”, explica Peña.

Antes de la transacción, Comunidad Feliz realizó dos rondas de financiamiento. La primera fue en 2016, cuando levantaron US$ 400 mil; y la segunda en 2018, oportunidad en la que recaudaron otros US$ 2 millones.

Mientras seguían expandiendo mercado, en 2023 alcanzaron por primera vez un ejercicio sin pérdidas y comenzaron conversaciones para una nueva ronda de financiamiento.

El exit

“Éramos tercos. Seguíamos pitcheando para levantar capital, pero el escenario se volvió más difícil y ahí empezó a surgir la idea de vender o buscar financiamiento vía private equity”, recuerda Peña.

Entre los socios existía consenso en que, aunque podían seguir intentando crecer de forma independiente, también querían capturar parte del valor creado. “La empresa crecía al 50% y para algunos inversionistas era mejor mantener ese activo, pero finalmente se optó por la venta”, añade.

La primera oferta llegó desde un inversionista estadounidense y eso llevó a los socios a acudir a LarrainVial, que salió a buscar ofertas de manera activa. La buena noticia fue que la propuesta final terminó siendo 80% superior a la inicial.

“El proceso de venta lo lideramos Antti Kilpi, David Peña, Alejandro Quezada y yo. Por parte de los inversionistas estuvo muy involucrado Guillermo Morales, un español que dirige desde Miami el fondo estadounidense Clout Capital”, agrega Peña.

Los números comprometidos

Visma es un gigante, repiten los socios de Comunidad Feliz. La propuesta del grupo noruego es construir desde Chile una arquitectura regional de software de servicios. De hecho, también son dueños de Talana y Rindegastos, entre otras.

La operación obliga a los fundadores y principales ejecutivos de Comunidad Feliz a permanecer en la empresa, algo que —aseguran— les dio tranquilidad. No querían retirarse, menos en un momento de expansión.

“Visma tiene una regla que debemos cumplir: la norma del 40%, que combina crecimiento año contra año y Ebitda”, explican, aunque apuestan a que esa cifra pueda acercarse al 60%.

Actualmente, la compañía suma cerca de 100 nuevos clientes mensuales en su principal producto —la plataforma para administración de comunidades— y ya desarrolla nuevas líneas de negocio, entre ellas una corredora de seguros para viviendas, un sistema de conserjería inteligente online y soluciones de control de acceso.

Con todo, la meta es facturar del orden de US$ 15 millones durante 2026 en los mercados donde operan. Hoy cuentan con clientes en diez países y operaciones activas en México y Chile.

—¿Y después de los cuatro años? ¿Ahí sí piensan en la isla o en Miami?

Se ríen. “No sé, ¿tú quieres?”, le dice Arcos a Peña.

“No creo”, responde él.