Chile cuenta con algunas de las operaciones mineras más avanzadas y tecnificadas del mundo y es pionero en flotas camiones autónomos y monitoreo remoto. Sin embargo, la escalabilidad tecnológica y la brecha de talento se mantienen como los principales desafíos para una mayor expansión de las innovaciones.

Tras alrededor de una década de pruebas con prototipos con flotas pequeñas, la minería global incorporó en 2008 por primera vez a escala industrial un sistema de transporte autónomo. Eran 11 camiones sin tripulante de Komatsu que tenían la capacidad de extraer rocas de la operación y que demostraron al mundo que la minería autónoma podía ser una realidad. El hito, que se llevó a cabo en la División Gabriela Mistral de Codelco, situó entonces a Chile a la vanguardia en tecnología en la industria. 

Hoy la automatización y la digitalización se han convertido en herramientas clave para aumentar la seguridad y productividad de las operaciones. Chile ha seguido liderando la implementación de la aplicación de innovaciones tecnológicas en el sector, que es el principal motor económico a nivel local, según los expertos.

 Pablo Camilleri, managing director para la industria minera en Accenture Chile, asegura que el país cuenta hoy con algunas de las operaciones mineras más avanzadas de América Latina y ha logrado avances significativos en digitalización durante los últimos años. Y es que —según el ejecutivo— la mayoría de las grandes compañías mineras ya reconoce que la tecnología es un eje estratégico para su competitividad. “La minería chilena está viviendo una transformación profunda impulsada por tecnologías digitales y el uso intensivo de datos”, recalca. 

Alejandra Molina, gerente general de la asociación de proveedores mineros Minnovex, explica que el gran tamaño de las operaciones y la complejidad de los yacimientos a nivel local ha exigido históricamente soluciones innovadoras para mantener la competitividad. Y en el país el avance ha sido significativo, justamente en la automatización de las operaciones, que contempla no solo el uso de camiones y perforadoras autónomos, sino también carguío, chancado, molienda y flotación, según Miguel Solís, director de Ingeniería en Automatización y Robótica de la Universidad Andrés Bello. 

Solís detalla que, en la Región Metropolitana, el Centro Integrado de Operaciones (CIO) de la División El Teniente abarca todos estos procesos, junto con otros como geomecánica, transporte de pulpa y mantenimiento. “También es posible encontrar en otros centros remotos locales la operación de LHD [load, haul, dump] automáticos y equipos telecomandados”, dice el docente. 

Y es que, además de los equipos autónomos que tienen Gabriela Mistral y otras grandes operaciones como Chuquicamata Subterránea, El Teniente o Minera Centinela, las grandes compañías están aplicando de forma creciente en diferentes fases del proceso minero soluciones como inteligencia artificial, analítica avanzada o gemelos digitales. 

“El internet of things, la realidad aumentada y virtual, la inteligencia artificial y la robótica ya se están integrando directamente en el core de las operaciones”, dice Molina. En detalle, en faena, existen a nivel local plataformas digitales que permiten monitorear en tiempo real el desempeño de equipos críticos, lo que, para Pablo Camilleri, de Accenture, facilita optimizar variables como productividad de equipos, continuidad dice. Como ejemplo explica que existen modelos predictivos que permiten anticipar desviaciones del proceso y ajustar parámetros de forma proactiva y que han sido claves en las soluciones que mejoran la recuperación y reutilización de agua del circuito productivo. 

Según el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025- 2034, desarrollado por la Alianza CCM–Eleva, en términos generales el uso de IA en la minería chilena se encuentra en un nivel intermedio de adopción, con un 44% de las faenas que ya implementan o pilotean herramientas, mientras que las tecnologías emergentes como gemelos y realidad virtual tienen un 30% de penetración en extracción y centros integrados de operaciones y del 20% en otros procesos. 

Para los expertos, este tipo de tecnologías juega un papel crucial para enfrentar uno de los grandes retos de la minería local: la caída de ley de los minerales. Según Codelco, actualmente la ley del mineral es del 0,65% —es decir por cada 100 toneladas se extrae dicho porcentaje de cobre—, mientras que en 1990 esta era 1,3%. Ello implica que se tendría que trabajar el doble para obtener la misma cantidad de mineral. Con el uso de sensores que ven la composición del mineral, machine learning o inteligencia artificial prescriptiva, las operaciones pueden aumentar la recuperación de mineral y reducir el material estéril que llega a la planta. 

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NUEVOS PERFILES LABORALES 

Si bien la transformación tecnológica de las minas a nivel local se está dando cada vez en más procesos y operaciones, los expertos aseguran que esta no se da en muchos casos de manera integral y en las compañías de menor tamaño. “El principal desafío no está en la adopción inicial de tecnología, sino en su escalamiento. Muchas mineras han desarrollado pilotos exitosos —sensores, plataformas cloud o modelos predictivos— en áreas específicas, pero aún existe una brecha para integrarlos de forma transversal en toda la cadena productiva y capturar plenamente su valor”, dice el managing director para la industria minera en Accenture Chile. 

Para Miguel Solís, de la Universidad Andrés Bello, no toda la industria opera al mismo nivel en adopción tecnológica y existe una distancia importante entre la gran minería y la mediana, que tiene mayores dificultades para conseguir financiamiento. 

Por otro lado, existe el desafío de contar con el talento necesario para gestionar las innovaciones tecnológicas. “La propia Política Nacional Minera 2050 reconoce que la automatización cambia fuertemente los perfiles laborales y exige nuevas capacidades de formación y reconversión”, enfatiza el docente.

 El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, de hecho, asegura que la transformación tecnológica no solo está impactando en los perfiles laborales actuales, sino que está abriendo nuevas áreas de especialización, sobre todo en ámbitos como la gestión de datos, la integración de sistemas autónomos, la ciberseguridad, la analítica avanzada y la automatización.

 “La adopción de tecnologías avanzadas demanda perfiles especializados en áreas como ciencia de datos, automatización, ciberseguridad e inteligencia artificial, donde hoy existe una brecha importante. Es clave capacitar a los equipos operativos para que integren estas herramientas en su trabajo diario y capturen su valor de forma sostenible”, dice Pablo Camilleri. 

Para el ejecutivo, en el mediano plazo, la minería chilena evolucionará hacia una industria mucho más digital, conectada y basada en datos. “El futuro de la minería en Chile estará marcado por una mayor convergencia entre tecnología, sostenibilidad y competitividad”, concluye.