Con casi tres décadas de carrera, Bortolameolli se ha consagrado como uno de los directores de orquesta de mayor renombre a nivel global. Hoy combina su carrera internacional con su labor de divulgador musical y la promoción de nuevos talentos en Chile.
Cuando Paolo Bortolameolli les dijo a sus padres que quería ser director de orquesta, apenas con 14 años, recibió su apoyo, pero le pusieron una condición: debía demostrar a los 20 que, efectivamente, podía vivir de la música. Su pasión y dedicación a su carrera, sin embargo, fue tal que mucho antes de esa edad ya fue dando señales de que ser profesional de la música era muy factible. “Nunca llegamos a tener esa conversación a los 20. En cuarto medio entré en un colegio para deportistas y artistas, y ya estaba totalmente enfocado en la música”, cuenta el director de orquesta.
En los últimos años, Bortolameolli no solo ha demostrado que se puede “vivir de la música”, sino que se ha consagrado como uno de los directores de mayor renombre a nivel global. Es director musical asociado de Los Angeles Philharmonic —considerada una de las orquestas más relevantes—, director titular de la Filarmónica de Santiago de Chile y director musical de la Orquesta Sinfónica Nacional Esperanza Azteca (México). Y ha dirigido y dirige orquestas en todo el globo, lo cual lo obliga a tener su agenda para los próximos dos años organizada. “Recién volví de Múnich y ahora me voy a Varsovia. En marzo tengo dos semanas en Estados Unidos y luego viajo a Bruselas y Dresden”, relata.
Para Bortolameolli, el trabajo del director es similar al del entrenador de fútbol: él no ‘juega’, sino que lo hacen los músicos, pero es él quien los conecta. “El compositor es el creador y los músicos son los que tocan. El director conecta todo ello. En un concierto caminamos a través de una ruta que dibujamos juntos”, metaforiza.
El director de orquesta combina su carrera internacional con sus labores en la Orquesta Filarmónica de Santiago y en la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, dos cargos en Chile para él “superimportantes”. Y es que, a pesar de que ‘saltó el charco’ desde joven a otros países para formarse en música, siempre tuvo “un pie en Chile”. Resalta que le importa mucho el desarrollo musical del país. “Veo que hay un talento enorme en Chile, pero todavía falta apoyo. Todavía no estamos a la altura de lo que debiésemos en cuanto al potencial que existe”, comenta.
No te pierdas: Nuestra revista: Estos son los 50 chilenos más creativos de 2025
LIBROS, DJ Y PODCASTS
El artista ha dedicado parte de su carrera a “educar en música”, tratando de eliminar los prejuicios que existen sobre la música clásica, y que la asocian con un arte de nicho y élite. Bortolameolli —quien asegura tener una fijación audiovisual— es un destacado “divulgador” y ha desarrollado múltiples proyectos como tal: entre ellos el espacio de radio Ponle pausa, que puso en marcha junto a Gonzalo Saavedra y la Fundación Corpartes, o más recientemente el podcast Música para masas, junto a Rainiero Guerrero. También publicó en el 2020 un libro Rubato: procesos musicales y una playlist personal, en el que comparte momentos de su carrera y resalta algunas de las obras que lo han impresionado y definido profesionalmente.
“La posibilidad que uno [como director de orquesta] tiene de comunicar es muy grande. Es comunicar no solamente lo que estamos haciendo, qué es la obra, sino también los procesos, un contexto más amplio y que el público sienta que la música clásica no tiene nada que ver con la época que fue escrita”, cuenta el músico, quien asegura que si no hiciera su labor de comunicador se sentiría “a medias”.
El director de orquesta tiene múltiples planes por delante. “Soy multiplan, porque me gusta mucho lo que hago; amo demasiado esto y siempre estoy creando nuevas ideas. Me siento muy bien en el Teatro Municipal de Santiago”, dice sobre el principal recinto cultural del país, donde está a cargo de la orquesta que celebra 170 años y acaba de crear una serie de conciertos para convocar a la generación Z, donde los intermedios estarán a cargo de un DJ.
Acercar lo clásico a los jóvenes ha sido parte de su sello artístico: “Me gusta mucho el proyecto Clásica no Convencional (CNC) —que organiza conciertos en bodegas, circos o estacionamientos—, con gente tan creativa pensando ‘fuera de la caja’. Y, bueno, también quiero continuar mi carrera internacional y ya estoy escribiendo mi próximo libro”, revela. Bortolameolli inició su pasión a los 14 años y no puede parar de darle forma.
