Con una inversión de 1.300.000 dólares, el mismo dueño del bar La Virgen, Juan Schiavoni, se prepara para abrir lo que será "el bar temático vivencial" de Santiago.
El empresario Juan Schiavoni se niega a dejar el barrio Bellavista. Tras 11 años de abrir el primer bar La Virgen a los pies del Cerro San Cristóbal, con un capital personal de 9 millones de pesos chilenos, vuelve a apostar por este lugar lleno de vida nocturna y lo hará a lo grande: con una inversión de 1.300.000 dólares abrirá este 29 de julio el nuevo bar Cinema.
El espacio de 1.400 metros cuadrados está ubicado en el Patio Bellavista, el espacio de entretenimiento de la familia Jadue. Schiavoni movió las operaciones de La Virgen, que originalmente ocupaba el lugar, y montó un bar ambientado en salas de cine.

Se trata de un espacio caracterizado por famosas películas. Salas inspiradas en las las sagas de Harry Potter, Shrek, Los Piratas del Caribe, El Exorcista, ¿Qué pasó ayer? y El Resplandor. No se trata de una simple decoración, sino, literalmente de una puesta en escena. El lugar, también, tendrá un pasillo central con una especie de museo con piezas icónicas de películas.


Para la curatoria se reclutó un equipo especial de arte que supervisa los detalles. Por eso ver la réplica de la escena de “El Exorcista”, donde el personaje de Regan MacNeil está flotando en el techo, llega a dar escalofríos.
“La idea de Cinema surge hace un año aproximadamente. Inicialmente surgió como un restaurant o bar de terror inspirado en El Conjuro”, cuenta Schiavoni a Forbes Chile. “Durante el proceso creativo, me pareció que era muy arriesgado centrar el concepto solo en un género y un día se me ocurrió variarlo y centrarlo en el cine en general, en varias salas temáticas que lograse que diversos públicos objetivos pudiesen convivir“, agrega.


Le comentó esta idea a Cristian, Giani y Geovanni Rossetti, Gonzalo Vieira, Miguel Alvarado y Oscar Manrique -amigos de Schiavoni y dueños de otros bares temáticos muy ambiciosos de Santiago: Incantum, Nowas Cantina y The Jail- y se unieron como socios al proyecto.
“No sólo será el ambiente, los que vayan van a vivir la película. Es un bar temático vivencial muy distinto a lo que existe hasta ahora”, asegura el empresario que hoy tiene más de 24 operaciones en el ámbito de locales nocturnos y restaurantes. De hecho, acaba de inaugurar una pequeña cadena de restaurantes de comida italiana para niños, Bambinolli; y recién inauguró una discoteca que se llama Vrava. Además, tiene dos restaurantes de comida venezolana: Guayabo y Contrapunteo.
“Soy abogado de la Chile. Desde los 18 a los 25 años Bellavista fue mi barrio y le tengo un cariño gigante. Seguimos trabajando e invirtiendo en el barrio para que de verdad siga siendo lo que siempre ha sido: el principal lugar de expresión artística, cultural y de entretenimiento de Santiago”, finaliza.



