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La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca son declaradas patrimonio de la Unesco

La técnica tradicional utilizada en estos pueblos de Chillán está amenazada y requiere protección

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La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca son declaradas patrimonio de la Unesco
FOTO: © Constanza Muñoz Virgilio via Unesco

La alfarería chilena de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, en Chillán fue incluida este martes en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco, que requiere medidas urgentes de salvaguarda.

Esta fue la primera decisión comunicada en su cuenta de Twitter por la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), adoptada por el Comité del Patrimonio Inmaterial que se reúne esta semana en Rabat (Marruecos).

El comité decidió incluir la candidatura de Chile en la lista de salvaguardia urgente, que reúne elementos de patrimonio amenazados con necesidad de asistencia internacional para su supervivencia.

FOTO: © Nayadet Nuñez Rodríguez via Unesco

Según la candidatura chilena, se trata de una técnica heredada de la época precolombina y que se transmite de generación en generación.

La alfarería necesita ser protegida porque “con el desplazamiento de los jóvenes a las zonas urbanas, la posibilidad de transmisión disminuye. El acceso a las materias primas también es cada vez más difícil debido a la pérdida de biodiversidad y a la degradación del suelo”, indica el expediente de la candidatura.

FOTO: © Claudio Pérez via Unesco

“Además, la ausencia de regulación propicia la apropiación de la propiedad intelectual en torno al conocimiento de la alfarería y su uso por parte de diseñadores y artistas con fines lucrativos, sin compartir los beneficios con las artesanas”, agrega.

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Esa tradición ancestral sigue viva en Quinchamalí —donde hay unos 80 alfareros— y Santa Cruz de Cuca, ubicadas en la comuna de Chillán, donde se producen piezas utilitarias como platos y tazas, pero también decorativas como estatuas de animales domésticos y figuras de personas.

La arcilla utilizada en esta alfarería se cuece de una manera especial que le da un característico color negro y antes se moldea usando una aguja para imprimir en ella delicadas incisiones que luego se pintan con tierra blanca.

“Está profundamente arraigada en un territorio, en un entorno campesino que representa con gran poder simbólico, y eso implica una forma particular de relacionarse, desde el acceso a la materia prima hasta la forma de venderla. Las artesanas venden sus productos en sus propias casas”, subraya el subsecretario de Patrimonio, Emilio de la Cerda, en el expediente de candidatura.

Entre las estatuas de animales, la más famosa es la del chanchito de tres patas.

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EFE

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