Según proyecciones de International Data Corporation (IDC), el mercado global de semiconductores alcanzará los US$1,29 billones en 2026, un crecimiento de 52,8% respecto del año anterior.

Se trata de pequeñas piezas presentes en casi todos los aparatos tecnológicos que usamos: semiconductores, una pequeño pieza que permite la precisión para crear transistores: diminutos interruptores que, encendidos y apagados miles de millones de veces por segundo, son la base de toda la computación digital.

Hoy son clave para la economía global pues son parte clave para la elaboración de chips.

Una nota de Forbes USA (“Las empresas tecnológicas más grandes del mundo: los chips de memoria se disparan en medio de la construcción de centros de datos de IA”) explica que “el auge de la inteligencia artificial desató una fiebre por el terreno multimillonario para construir centros de datos en todo el país (e incluso más allá) que proporcionen la potencia computacional necesaria para los sistemas de IA”.

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El anuncio de Apple

El reciente anuncio de Apple de una inversión de US$30.000 millones para fortalecer la fabricación de chips en Estados Unidos vuelve a poner de relieve una tendencia que está redefiniendo la industria tecnológica: la creciente importancia estratégica de los semiconductores. Mientras las grandes compañías aceleran inversiones para asegurar su cadena de suministro, esta industria se consolida como el principal habilitador del desarrollo de la IA.

Según proyecciones de International Data Corporation (IDC), el mercado global de semiconductores alcanzará los US$1,29 billones en 2026, un crecimiento de 52,8% respecto del año anterior. Más de la mitad de los ingresos del sector ya provienen de chips orientados a inteligencia artificial, consolidando a esta industria como uno de los principales motores del crecimiento tecnológico y una de las oportunidades más relevantes para los inversionistas.

“Mientras todos miran las herramientas de IA, pocos están mirando quiénes fabrican los cimientos que las sostienen. Los semiconductores no son el titular, pero son el motor. Sin chips no hay servidores, sin servidores no hay modelos de lenguaje, y sin modelos de lenguaje no hay IA. Es una cadena de dependencia que el mercado todavía no está leyendo del todo, y ahí es exactamente donde aparecen las oportunidades para el inversionista que sí lo hace”, sostiene Laura Zagía a Forbes Chile , Jefa Comercial de Regum, firma especializada en educación financiera y acompañamiento estratégico para inversionistas. 

Los players detrás de la “fiebre”

Los números respaldan esa lectura. Nvidia registró ingresos de 57.000 millones de dólares solo en el tercer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual de 62%. Su segmento de centros de datos —impulsado directamente por la demanda de IA— representó el 89,8% de sus ingresos totales. Por su parte, AMD cerró 2025 con ingresos récord de 34.600 millones de dólares, mientras que Micron superó en cerca de 21% el techo de su propia guía en el tercer trimestre de 2026, reportando ingresos de 41.500 millones de dólares.

La escasez de chips de alta especificación agudiza el panorama. Micron Technology confirmó que toda su producción de High-Bandwidth Memory (HBM), el tipo de memoria que requiere la IA, ya está comprometida bajo contratos de largo plazo hasta 2026. La compañía respondió con un plan de expansión de capacidad por unos 200.000 millones de dólares para enfrentar lo que describe como una escasez histórica de memoria. Cada oblea destinada a HBM es una oblea que no va a smartphones ni laptops, generando un efecto dominó en toda la cadena de suministro.

Para quienes buscan exposición a este sector sin apostar por una sola empresa, existe el ETF SOXX, un fondo cotizado en bolsa que agrupa a más de 30 compañías de semiconductores y que acumula un retorno superior al 89% en lo que va de 2026, superando con creces al S&P 500, que sube un 10% en el mismo período. Un ejemplo reciente ilustra hasta dónde llega el impacto: Apple anunció un aumento en el precio de sus iPads y MacBooks directamente vinculado a la escasez de componentes que fabrican las empresas de semiconductores. Cuando la demanda supera la capacidad de producción, el efecto no se queda en Wall Street, llega al precio del próximo computador.

“El inversionista informado no solo mira el titular. Mira qué hay detrás. Y detrás de la IA hay toda una industria que está creciendo a una velocidad que el mercado todavía no termina de procesar. Hoy la producción de memoria de alta especificación está vendida bajo contratos de largo plazo, los grandes hyperscalers proyectan gastar 600.000 millones de dólares en infraestructura de IA solo en 2026, y empresas como Apple ya están subiendo el precio de sus productos por la escasez de componentes. Eso no es una tendencia futura. Ya está ocurriendo”, concluye Zagía.