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La historia de los millonarios a quienes les suplantaron la identidad

Famosos como Richard Branson y Elon Musk han tenido impostores y que han sacado dinero en su nombre

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La historia de los millonarios a quienes les suplantaron la identidad

Por John Hyatt

Un recluso de Georgia (EE.UU.) utilizó teléfonos móviles de contrabando para asumir la identidad del multimillonario californiano Sidney Kimmel, según un informe demoledor publicado en el diario local Atlanta Journal Constitution.

El preso, Arthur Lee Cofield Jr., de 31 años, robó US$ 11 millones de la cuenta bancaria de Kimmel, convenciendo a los representantes del servicio de atención al cliente de Charles Schwab de que él era el multimillonario de 94 años. Luego Cofield transfirió los fondos robados a una empresa de Idaho (EE.UU.), los cambió por monedas de oro de una onza, alquiló un avión privado para llevar esas monedas a Atlanta y compró una casa de US$ 4,4 millones con la ayuda de dos cómplices.

Kimmel, con una fortuna estimada de US$ 1.500 millones, no era el único multimillonario a quien apuntaba Cofield, según los fiscales. Nicole Wertheim, esposa del multimillonario inventor Herbert Wertheim, también perdió US$ 2,25 millones. “Cofield ha descubierto una forma de acceder a cuentas pertenecientes a individuos de alto patrimonio neto, francamente multimillonarios, ubicados en todo el país”, dijo el fiscal federal Scott McAfee en una audiencia de fianza en diciembre de 2020. No está claro a cuántos multimillonarios quería estafar Cofield. La Fiscalía Federal del Distrito Norte de Georgia no hizo comentarios.

Lo que está claro es que los estafadores pueden ganar mucho dinero haciéndose pasar por multimillonarios. Más allá de la famosa frase del legendario ladrón Willie Sutton sobre por qué robaba bancos —”porque ahí es donde está el dinero”—, las estafas pueden estar dirigidas a personas que pueden haber oído hablar de personas ricas, pero que no están lo suficientemente familiarizadas con ellas como para saber si las personas con las que tratan son los multimillonarios que dicen ser.

Un estafador puede actuar movido por la necesidad de alardear entre amigos de que hizo negocios con un pez gordo o por simple codicia. También puede creer que puede obtener un puñado de las ganancias de una persona rica o aprovechar las conexiones del multimillonario para enriquecerse. A veces se sale con la suya.

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Simon Leviev
Simon Leviev

Simon Leviev, el “estafador de Tinder”, cuya historia fue contada en Netflix, estafó a numerosas mujeres por unos US$ 10 millones haciéndose pasar por el hijo de Leviev, un magnate israelí de los diamantes, de 66 años, cuya fortuna FORBES estimó en US$ 1.000 millones en 2018.

Anna Sorokin, otra estafadora convertida en sujeto de una serie de Netflix, robó US$ 275.000 dólares (y estuvo a punto de conseguir un préstamo de US$ 22 millones) haciéndose pasar por Anna Delvey, una heredera alemana ficticia. Sorokin no decía tener relación con ningún clan multimillonario concreto, pero al menos un conocido creía que su padre era “un titán de la industria petrolera”, cuando en realidad dirige un pequeño negocio de calefacción y refrigeración.

En otro caso extraordinario, Hargobind Tahilramani, un indonesio de 41 años, supuestamente estafó a unas 300 personas por más de un millón de dólares haciéndose pasar por ejecutivo de Hollywood o un filántropo muy rico.

Tahilramani, que actualmente enfrenta la extradición a EE.UU. desde el Reino Unido (donde fue detenido en 2020), supuestamente se hizo pasar por Gigi Pritzker, una productora multimillonaria y filántropa; Wendi Murdoch, exesposa del presidente de Fox, Rupert Murdoch; y Christine Hearst Schwarzman, una abogada corporativa y esposa del CEO de Blackstone, Stephen Schwarzman.

The Hollywood Reporter cubrió por primera vez la elaborada estafa de Tahilramani en 2018. Su historia fue convertida en un cortometraje y un podcast, con un libro próximo a publicarse.

Las advertencias de Branson

Por supuesto, no todos los imitadores de multimillonarios son llevados ante la justicia y pocos lo saben mejor que Richard Branson, el multimillonario británico detrás de Virgin Galactic. Su nombre e imagen han sido utilizados en múltiples esquemas fraudulentos.

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En 2017, un estafador que se hizo pasar por Branson robó dos millones de dólares a un empresario estadounidense que pensó que estaba proporcionando un préstamo de emergencia para ayudar en la catástrofe tras el paso del huracán Irma por las Islas Vírgenes Británicas. No está claro si el caso llegó a resolverse y un representante del multimillonario no pudo confirmarlo. 

Richard Branson
Richard Branson

Branson advirtió en 2018, y de nuevo en 2019, sobre los impostores promoviendo estafas financieras y de criptodivisas. Branson se ha convertido en una especie de defensor de la lucha contra las estafas: Virgin tiene una página online denominada Report a Scam para reportar a quienes intenten hacerse pasar por el millionario; Branson narró un video animado advirtiendo sobre los impostores virtuales, y en noviembre pasado exigió al entonces primer ministro británico Boris Johnson que tomara medidas contra los anuncios online fraudulentos.

El problema de los impostores de Branson comenzó en serio en 2017, “tras una ola de actividad de estafas relacionada con bitcoin”, dijo un portavoz del Grupo Virgin a FORBES. Su equipo ha lidiado con “cientos de casos de sitios falsos y estafadores” que se hacen pasar Branson o por su equipo.

¿Donaciones o estafas?

Si la fama de Branson atrajo a los estafadores hacia él, la generosidad puso en el blanco a MacKenzie Scott, la multimillonaria filántropa exesposa del fundador de Amazon, Jeff Bezos, quien ha donado US$ 12.700 millones a más de 1.250 organizaciones desde mediados de 2020.

La cantidad de donativos de Scott fue tan amplia y discreta que muchos beneficiarios reales pensaron que los representantes de Scott eran estafadores. Sin duda, las donaciones de Scott inspiraron una verdadera operación de estafa. Los imitadores de Scott y los falsos empleados de una fundación ficticia engañaron a gente para que les pagaran miles de dólares a cambio de donaciones, según informó The New York Times el año pasado.

Mackenzie Scott
Mackenzie Scott

Chuck Feeney, un antiguo multimillonario que se hizo famoso por regalar toda su fortuna, sufrió un problema similar. El cofundador Duty Free Shoppers advirtió en repetidas ocasiones de la existencia de estafadores que se hacen pasar por él o por empleados de su fundación y mantiene un fichero de todos sus impostores.

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En años recientes, a medida que los estafadores entraron al mundo de las criptomonedas, quienes se hacían pasar por multimillonarios los siguieron.

Changpeng Zhao, CEO de Binance y una de las personas más ricas de las criptomonedas, se quejó el mes pasado de los ejércitos de impostores suyos sueltos por Twitter con planes de inversión fraudulentos.

Estafadores que se hacen pasar por Elon Musk, el hombre más rico del mundo, robaron más de dos millones de dólares en esquemas de criptodivisas durante un período de seis meses el año pasado, según la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. Ese periodo coincidió con el enamoramiento de Musk con Dogecoin, una criptodivisa meme que promocionó en Twitter y que prometió que aceptaría como forma de pago en Tesla.

Más alarmante aún, el futuro de los impostores de multimillonarios puede estar en los deepfakes, vídeos alterados digitalmente que resultan creíbles.

En mayo pasado, un deepfake publicado por Bitvex, una falsa empresa de criptografía, mostraba a un individuo imitando a Musk quien, con una voz forzada, presentaba a la empresa como “nuevo proyecto de inversión” que recompensaría a los inversores con “dividendos de 30% cada día por el resto de su vida”.

“Definitivamente no soy yo”, tuiteó más tarde el verdadero Musk.

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