El consejo señaló que el contexto de incertidumbre obliga a definir la trayectoria futura de la política monetaria, “reunión a reunión”, dejando abierta la puerta tanto a ajustes al alza como a recortes.

El instituto emisor optó por la cautela ante un escenario internacional más incierto, marcado por el conflicto en Medio Oriente y el repunte del crudo, factores que presionarán la inflación en el corto plazo. Tras su reunión de ayer, el Banco Central de Chile comunicó que decidió mantener la tasa de política monetaria (TPM) en 4,5%, en un acuerdo unánime que refleja un giro hacia la prudencia en un escenario global crecientemente volátil.

El telón de fondo de esta decisión es un shock externo que ha vuelto a tensionar las perspectivas económicas: la guerra en Medio Oriente y el alza del precio del petróleo —que se ubica en torno a los US$100 por barril— han elevado la incertidumbre y reconfigurado las expectativas de inflación a nivel global.

Este nuevo escenario ha comenzado a estrechar las condiciones financieras internacionales. Tasas de interés más altas, caídas en los mercados bursátiles y una apreciación del dólar han sido parte de las señales recientes, tendencias que también se han replicado en Chile con una depreciación del peso y alzas en las tasas locales.

Inflación: el nuevo foco de riesgo

Aunque la inflación anual se ubicó en 2,4% en febrero —por debajo de lo esperado—, el Banco Central advierte que este respiro podría ser transitorio.

El alza de los combustibles y la depreciación cambiaria ya están empujando al alza las expectativas inflacionarias de corto plazo, proyectándose un incremento hacia niveles cercanos al 4% anual durante el segundo trimestre.

Aun así, el instituto emisor mantiene su hoja de ruta: la inflación debería converger nuevamente a la meta del 3% hacia 2027, siempre que no se intensifiquen los shocks externos ni se prolongue su impacto.

Actividad moderada y señales mixtas

En el frente interno, la economía chilena cerró 2025 con un crecimiento de 2,5%, en línea con lo previsto. Sin embargo, el inicio de 2026 mostró señales de desaceleración, con un Imacec de enero bajo lo esperado, afectado principalmente por factores de oferta en minería y agroindustria.

Según informó el BC, el consumo privado ha mantenido dinamismo, mientras que la inversión sigue sostenida por proyectos en minería y energía. En paralelo, el mercado laboral se mantiene estable, con una creación de empleo aún acotada.

Seguimiento reunión a reunión

El Consejo enfatizó que el escenario actual presenta un nivel de incertidumbre mayor al habitual, lo que obliga a monitorear de cerca la evolución de los shocks externos. “Por ello, el Consejo estima que será necesaria la constante evaluación de los escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar presiones inflacionarias distintas de las esperadas y requiera de cambios en la política monetaria”, se comunicó.

En ese contexto, la trayectoria futura de la TPM se definirá “reunión a reunión”, dejando abierta la puerta tanto a ajustes al alza como a recortes, dependiendo de cómo evolucionen la inflación y el entorno global.