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Chile es el primer país latinoamericano en incorporar vacuna bivalente contra variantes del covid-19

A su vez, ya comenzó la campaña de inoculación contra la viruela del mono. ¿Cuál priorizar? Explicamos

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Una nueva temporada de vacunas inició en Chile, dado que ya está disponible la quinta dosis contra el covid-19. La nueva vacuna, a diferencia de las anteriores, es bivalente para las cepas de Wuhan y Omicrón.

En una primera etapa hasta el 28 de octubre, la quinta dosis está dirigida para funcionarios de salud y personas inmunodeprimidas, como pacientes en diálisis, transplantados, en tratamiento por cáncer y con enfermedades autoinmunes que reciben tratamientos biológicos.

Los nuevos fármacos desarrollados por los laboratorios Pfizer/BioNTech y Moderna, autorizados por el Instituto de Salud Pública para su uso desde los 12 y 18 años de edad, están incluidos en el Plan Nacional de Inmunización (PNI), medida que convirtió a Chile en el primer país de Latinoamérica que incorpora esta vacuna bivalente contra dos variantes del SARS-CoV-2.

Por otra parte, es probable que, al igual que la vacuna contra la influenza, que va cambiando año a año según la última versión del virus, la bivalente actualice su composición según la variante predominante del momento a nivel mundial.

La Dra. Vivian Luchsinger, viróloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explica que “dado que el virus en su ciclo de replicación genera nuevas variantes constantemente, es posible que algunas de ellas tengan propiedades que les permita predominar entre las variantes circulantes y, por lo tanto, deba ser incluida en una vacuna. Aunque no es posible asegurarlo, es muy posible que la vacuna deba cambiar cada año. La base de esto es que la interacción antígeno-anticuerpo de la respuesta inmune es específica. Entonces, si cambian las proteínas (antígenos del virus) los anticuerpos pueden no reconocer a esta proteína o reconocerla parcialmente y, entonces, la respuesta inmune no será efectiva”.

Frente a este escenario, Chile además tiene cierta ventaja, pues la circulación de virus respiratorios o la aparición de nuevas cepas se da inicialmente en el hemisferio norte, lo que da una ventaja a científicos y médicos del país, para saber con cierta certeza lo que viene para el siguiente invierno en el hemisferio sur.

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Para el Dr. Jorge Ramírez, académico del Programa de Salud Global de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, el surgimiento de nuevas cepas sigue siendo altamente probable. “Lo que ocurre cuando avanzan las campañas de vacunación es que la carga viral circulante en la población disminuye y cada vez que el virus se transmite de una persona a otra, existe la posibilidad de que se genere una mutación. Y si esa mutación es compatible o tiene algunas ventajas evolutivas, puede permanecer y transformarse en una nueva variante. Y como esto es probable que se mantenga en el tiempo, la aparición de nuevas variantes sigue siendo posible, cosa que ocurre -por ejemplo- con la influenza”, señala.

Todas las vacunas del PNI son obligatorias por ley. Sin embargo, habitualmente no se ‘persigue’ a quien no se inocula, se trata más bien de convencer o concientizar a la población para que lo haga. Al respecto existe jurisprudencia, pues en todos los casos que han sido llevados a los Tribunales de Justicia, los jueces han determinado que deben vacunarse.

¿Es necesario seguir vacunándose? La Dra. Luchsinger enfatiza que sí. “Porque mejora la respuesta inmune y, en especial, en inmunocomprometidos porque en estos pacientes la respuesta inmune no es buena, responden menos a las vacunas, por eso necesitan refuerzos. Además, en forma natural en la respuesta inmune va disminuyendo la concentración de anticuerpos en la sangre y para elevar estas cantidades se colocan los refuerzos. Adicionalmente, es necesaria esta nueva vacuna porque la respuesta inmune inducida con las vacunas previas es para la variante presente al inicio de la pandemia, y las que circulan ahora son muy diferentes. También será recomendable colocar esta vacuna bivalente al resto de la población, por lo ya comentado”, asegura la profesora.

Para las personas más vulnerables es fundamental esta inoculación, pues son quienes más fácilmente pueden desarrollar complicaciones severas, hospitalización y eventualmente la muerte, pero en personas sanas no es mandatorio, indica el especialista en Salud Pública. “Para los grupos de riesgo va a seguir siendo fundamental la vacunación. Ahora, hay que diferenciar el tema del riesgo individual versus el riesgo poblacional. Probablemente, a esta altura individualmente el riesgo de las personas más jóvenes o que están fuera de los grupos de riesgo sea bastante menor y, por lo tanto, la recomendación de la vacunación no sea 100%. Por temas de costo, también es importante que siga enfocado en los grupos de riesgo, dando la posibilidad de que haya vacuna disponible para personas que quieran disminuir su riesgo individual”, sostiene el profesor Ramírez.

Persistencia de síntomas de coronavirus

La mayoría de los pacientes con COVID-19 que tienen síntomas persistentes a los 12 meses es probable que sigan teniéndolos a los 18 meses, según sugieren nuevos datos de un estudio de la Universidad de Glasgow.

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Los resultados proceden de un estudio de 33.281 personas de Escocia que dieron positivo en las pruebas del coronavirus. La mayoría de los resultados coinciden con los de estudios anteriores más pequeños: entre un subgrupo de 197 supervivientes de infecciones sintomáticas por SARS-CoV-2 que completaron encuestas a los 12 y 18 meses, la mayoría informó de síntomas persistentes en ambos momentos.

Las tasas de no recuperación a los 12 meses fueron del 11%, con un 51% de recuperación parcial y un 39% de recuperación completa. Mientras que las tasas se mantuvieron sin cambios a los 18 meses.

A su vez, las infecciones asintomáticas no se asociaron a un coronavirus prolongado, pero entre las 31.486 personas con infecciones sintomáticas, casi la mitad informó de una recuperación incompleta entre los seis y los 18 meses. Un total de 3.744 agentes con infecciones sintomáticas completaron los cuestionarios dos veces durante el año siguiente.

A los seis meses, el 8% informó de que no se había recuperado, el 47% de que se había recuperado parcialmente y el 45% de que se había recuperado por completo. Esas tasas apenas habían cambiado a los 12 meses, con un 8% que no informó de ninguna recuperación, un 46% de recuperación parcial y un 46% de recuperación completa.

Según los investigadores, uno de cada 20 pacientes con infección sintomática no se había recuperado en el seguimiento más reciente. El covid-19 prolongado era más probable en pacientes que habían sido hospitalizados y en aquellos que eran mayores, mujeres, socioeconómicamente desfavorecidos y con condiciones de salud preexistentes.

Los síntomas persistentes más comunes incluyen disnea, dolor de pecho, palpitaciones y confusión y “niebla cerebral”, según la directora del estudio de la Universidad de Glasgow, Jill Pell.

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Los investigadores también descubrieron que la vacunación antes de la infección parecía proteger contra algunos síntomas a largo plazo.

Viruela del mono: vacunas ya están Chile

Además de las dosis contra el covid-19, la semana pasada llegó la primera remesa de vacunas “Jynneos” contra la viruela del mono, enfermedad que en el país ya supera los mil contagios.

¿Cómo compatibilizar ambas inoculaciones? Luchsinger dice que si una persona está en ambos grupos de riesgo, debe priorizar la vacuna contra la viruela símica y esperar al menos un mes antes de inocularse la bivalente contra el coronavirus.

“Esta vacuna (para la viruela símica) solo se indica para personas que han tenido contacto estrecho con un enfermo confirmado y que tienen alto riesgo de desarrollar enfermedad grave por este virus, lo que se llama vacunación post exposición, administrada idealmente en los primeros 4 días y hasta 14 días pos contacto de riesgo y en ausencia de síntomas, incluyendo inmunosuprimidos, pacientes con infección por VIH y embarazadas en cualquier trimestre de gestación. Se recomienda recibir vacuna contra viruela símica al menos 4 semanas antes o después de recibir una vacuna de ARNm contra el COVID-19 para ayudar a identificar algún efecto adverso, pero si no se puede es prioritario vacunar contra la viruela símica”, dice la Dra. Luchsinger.

Ambos especialistas coinciden en que -como norma general- en la administración de vacunas se intenta siempre dejar algún periodo entre vacunaciones de microorganismos distintos para poder identificar con exactitud las posibles reacciones adversas.

“Esto se trata de vacunas que poblacionalmente han tenido poca experiencia. Las vacunas de viruela del mono se han utilizado previamente, pero nunca han sido aplicadas a una escala poblacional grande. Las del covid, si bien evidentemente la escala ha sido impresionante en términos de cantidad de personas vacunadas, es poco el tiempo que se ha podido monitorizar. Sabemos que en el desarrollo de una vacuna habitualmente, previo a la pandemia, eran más o menos diez años de aplicación antes de darle luz verde. Todo esto se aceleró hasta rangos de un año aproximadamente. Entonces, se trata de vacunas sobre las que todavía existe cierta incertidumbre en el uso en el largo plazo a escala más poblacional y, por lo tanto, es importante -dentro de lo posible- utilizarlas de manera separada, por las reacciones adversas”, añade el Dr. Ramírez.

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Forbes Staff/Reuters.

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